Slim Borgudd
Slim Borgudd, al volante del ATS patrocinado con las pegatinas del grupo ABBA. Hans van Dijk / Anefo - Wikimedia Commons

Hace unas cuantas décadas, era muy habitual ver a pilotos de Fórmula 1 que sólo disputaban una o dos carreras por año. Los antiguos equipos privados, entendidos como escuadras que compraban monoplazas de temporadas anteriores y los ponían a rodar, permitió a corredores con las posibilidades justas llegar al Gran Circo, aunque su paso fuese fugaz. Algunos, como es el caso que nos atañe, hizo más carrera en los escenarios que en la competición: Karl Edward Tommy Borgudd, más conocido como 'Slim' (gusano) Borgudd por su aspecto.

La historia de este músico y posteriormente piloto sueco de automovilismo da para una película. Con 15 años se escapó de casa, con una batería a cuestas, para enrolarse en un barco mercante que partió desde su Borgholm natal. En cada puerto que paraba se ganaba un sueldo extra tocando aquí y allá para diferentes grupos menores, hasta que en una parada le tocó actuar en el circuito de Karlsjoga (Suecia). Allí conoció a Stirling Moss, el piloto que más subcampeonatos logró en la historia de la Fórmula 1 sin llegar a ganar ningún título. Borgudd, que por aquellas ya era un apasionado de los motores, lo tuvo claro: quería ser piloto de carreras.

En un viaje a Londres, contactó con Chris Barber, que como él era músico (en este caso, de blues) y también piloto. Le compró un viejo Lotus 22 y se einscribió en la escuela de pilotos de Jim Russell, donde arrasó a sus compañeros de promoción. Volvió a su Suecia natal para competir en diversos campeonatos y se fraguó un nombre de prestigio: ganó la Fórmula Ford escandinava en 1973, participó en el STCC (camponato sueco de turismos) y en otros certámenes, donde se labró un nombre y, sobre todo, hizo muchos contactos.

Entre otros conocido, se hizo amigo de Bjorn Ulvaeus y Benny Anderson, los componentes masculinos del cuarteto ABBA. En aquellos años, corría 1974, el grupo se hizo mundialmente conocido tras ganar el festival de Eurovisión con su ya eterno 'Waterloo'. Ulvaeus y Andersson, apasionados del automovilismo, se hicieron muy amigos de Borgudd, y este empezó a tocar con ellos en algunos conciertos como músico esporádico, además de colaborar en varios discos y LP de la banda. Ulvaeus ya le conocía por haber tocado con él en su grupo, los Hootenanny Singers, y también compartieron algunas carreras en pista.

Pero Borgudd quería más. En 1978 formó su propio equipo de F3, con el que ganó al año siguiente el campeonato de la categoría en Suecia y acabó tercero en la europea. El campeón de ese año fue un tal Alain Prost, que inmediatamente se ganó el asiento para la Fórmula 1. 'Slim', que ya había pasado la treintena, veía cómo se le escapaba su sueño y no obtenía dinero suficiente para convencer a los jefes de las escuderías del Gran Circo para ficharle, así que empezó a tirar de contactos.

Le propuso un trato a sus amigos de ABBA: ellos le prestaban su nombre para atraer patrocinadores, sin dinero de por medio, y este compartiría con ellos los posibles beneficios. Al modesto equipo ATS le gustó la idea de llevar el nombre del grupo de moda y, en 1981, Slim Borgudd debutaba en la Fórmula 1 en el Gran Premio de San Marino con el logo de ABBA en el coche. Logró el tiempo mínimo de clasificación por muy poco, salió el 24º y acabó 13º.

Pronto se ganó el cariño y el respeto de los pilotos de la parrilla, en unos años convulsos. Completó la temporada 1981 con un punto, logrado en el GP de Gran Bretaña y que a la postre sería el único de su carrera deportiva. Aquella carrera fue una proeza para él: acabó sexto pese a que un mecánico se había dejado un destornillador encajado en el acelerador. "No podía dosificarlo", recordaba Borgudd en una entrevista. "Como por la batería era bueno con los pies, me pasé la carrera moviéndolo con el izquierdo, aunque sin usar el embrague. Terminé con la pierna totalmente bloqueada".

Aquella actuación llamó la atención de Ken Tyrrell, dueño del equipo con el mismo nombre, y le fichó para que compartiera escudería con Michele Alboreto, buen amigo de Borgudd. Sin embargo, las urgencias de la escudería estaban por encima de la capacidad económica del piloto sueco y, después de la tercera carrera, le sustituyeron por Brian Henton.

Pese a que su paso por la Fórmula 1 fue tan fugaz como recordado, Slim Borgudd no se fue del automovilismo. Compitió en las 24 horas de Le Mans en 1987, por ejemplo, y después en los 90 se pasó a los camiones, una competición en la que se proclamó campeón de Europa en 1995. Tras retirarse, fundó una empresa de ingeniería dedicada a la competición y tutelaje de jóvenes talentos, llamada 'Slim Racing'. De vez en cuando, pese a que ya ha superado los 70 años, aún coge las baquetas para actuar en clubes y bares. Y sí: le piden que se atreva con Waterloo.