Sheyla Gutiérrez
La ciclista riojana Sheyla Gutiérrez celebra su victoria en el Gran Premio Plumelec-Morbihan francés, la primera española en una carrera UCI fuera de España en casi siete años. LOINTEK TEAM / P. THYS

Desde que Eneritz Iturriaga logró imponerse en la sexta etapa del Trofeo de Oro de 2008, a finales de agosto de aquel año, ninguna otra ciclista nacional había vencido una carrera UCI fuera de España. Siete años después, camino de ellos, y el apunte pormenorizado viene a través de Marcos Marín en El PelotónSheyla Gutiérrez actualizó la cuenta. Adiós a una sequía que retrataba la salud del sector a todos los niveles. La riojana, que se deshizo de la candidatura de otras aspirantes acaso más favoritas, se impuso en el Gran Premio Plumelec-Morbihan. Importantes buenas nuevas para un ciclismo femenino que lucha por ganar notoriedad, cobertura y sobre todo mejores condiciones. Sheyla tiene 21 años.

En una temporada de buenos resultados internacionales, la riojana frenó su andadura competitiva porque su padre cayó en coma

"Estoy que no me lo creo, esto es un chute de moral", comenta a 20 minutos recién llegada de tierras francesas la corredora del Lointek. Una júnior digna de oro. La riojana, forjada en la escuela de ciclismo que tutelaban sus tíos, acabó sexta en su prueba en los Mundiales de Copenhague de 2011. Y séptima en los de Limburgo 2012. Posiciones muy destacadas en categorías muy competidas donde no abundan las referencias directas previas. "Yo de joven no competía y tampoco sabía donde quería llegar en esto. Llevo en la bici toda la vida", recuerda. Y por delante un salto a las categorías superiores que siempre tiene sus peligros de cara las progresiones. Al menos en estos lares. "Todo eso de que no había nivel son excusas. Las cosas se demuestran andando", apostilla.

Gutiérrez es otro de los muchos casos de estudiantes que compiten, o viceversa; tras cursar un grado superior de educación infantil, se matriculó en la carrera de Psicología, cuyo primer curso compagina con la temporada. Compite con el Lointek vasco y esta campaña, donde ya había cuajado varios top-ten en pruebas de Bélgica y Francia, afrontó un parón voluntario por un problema personal. "Mi cabeza me hizo parar, no podía seguir compitiendo. Mi padre habría una parada cardiorrespiratoria y entró en coma", explica. Una situación compleja que, tras volver a los entrenamientos y afrontar una concentración en Navacerrada, le aporta nuevos bríos: "Esta victoria supone una gran motivación interna".

La riojana es contundente con respecto a la cuestión del cambio de categoría: "Es complicado ese salto de júnior a sub-23. La exigencia física es mayor, también los estudios… Pero esto no cambia nada. Si en ese momento dejas la bici, es una excusa. En esto tengo una postura radical. Porque si te gusta la bici, por ella lo haces todo. Y si un día me levanto sin bici, ese día es peor. Yo he mamado ciclismo desde pequeña. Cuando haces algo que te gusta sin obligaciones, el sufrimiento no es tal y tampoco te cuesta tanto entrenarte", comenta. Casi siete años después, llegó Sheyla.