Diez partidos llevaba el Girona FC sin ganar en la Liga; cuatro puntos sumados de los últimos 30. El equipo de Eusebio Sacristán, que visitaba al Real Madrid sólo un punto por encima del descenso, asaltó el Santiago Bernabéu en un partido en el que fue de menos a más, justo lo contrario que su rival. Los blancos volvieron a dejar patente su escasa fiabilidad: tras salir airosos del Everest de febrero (Camp Nou - Metropolitano - Amsterdam Arena), se fueron a estrellar en el partido que parecía más sencillo.

Solari dio descanso a Carvajal y Vinícius Junior, además de a Modric (fuera de la convocatoria), y apostó por un tridente con Lucas Vázquez, Benzema y Asensio. El balear, muy motivado en el inicio, comenzó creando peligro desde la izquierda, aunque apareciendo por varias zonas del campo. Como el equipo, se acabó difuminando.

El Girona, muy atrás, amenazó con un par de contras y Stuani puso a prueba a Courtois, que poco antes se había llevado un balonazo en plena cara en una jugada anulada. El Madrid, sin prisa, mandaba y a punto estuvo Lucas Vázquez de abrir el marcador con una jugada preciosa, en la que se llevó el balón con un autopase entre dos rivales. Al final lo hizo Casemiro, que marcó por segunda jornada seguida. El brasileño, en segunda jugada tras un córner, cabeceó a la red un centro de Kroos desde la derecha.

Tras el gol, el Girona tuvo algo más el balón y algunas llegadas más con cierto peligro, como un centro que despejó de cabeza Varane o un disparo lejano de Granell. Sin embargo, las ocasiones llegaban con más frecuencia al área de Bono. Benzema, a pase de Odriozola, tuvo cerca el 2-0, que a punto estuvo también de llegar con un derechazo de Marcelo.

Cambio radical

El Girona empezó a crecer en el partido. Perdonó el empate en una doble ocasión, con un cabezazo de Lozano que rechazó Courtois cuyo rechace remató por encima del larguero Aleix García cuando tenía todo a favor. En la segunda doble ocasión no perdonaron los de Eusebio: Stuani cabeceó al larguero y Sergio Ramos, con la mano, sacó el remate de Douglas Luiz. El propio Stuani transformó el penalti en el 1-1.

A 25 minutos del final, al Madrid le entraron las prisas pero quien siguió rondando el gol fue el Girona. Portu, que estaba creando peligro por la banda de Marcelo, estrelló un disparo en la cruceta. El Bernabéu se puso nervioso, y apenas diez minutos más tarde, el propio Portu silenció el estadio al marcar el 1-2 cazando de cabeza un rechace de Courtois.

Solari recurrió a Mariano en lugar de Ceballos, muy gris todo el partido. Con más de media hora por delante, ya había dado entrada a Vinícius por Lucas Vázquez. El brasileño aportó verticalidad en el intento de remontada, al que también se sumó Bale en los últimos minutos. El galés dispuso de una ocasión ante Bono, aunque Lozano también tuvo la suya frente a Courtois perdonando el 1-3.

En plena carga final, Sergio Ramos se colocó como delantero centro y vio la segunda amarilla (tenía otra del penalti) al golpear a un rival intentando un remate de chilena. Su puesto en la última jugada fue ocupado por Courtois, como improvisado ariete, que a punto estuvo de lograr el empate de cabeza en la última jugada del partido.