Messi
Messi acaricia a Abidal. EFE

Historias, todas diferentes. Las cuente quien las cuente, pero todas iguales. El Real Madrid volvió a jugar a una carta y volvió a tropezar en su casa ante su eterno rival (1-2), esta vez en la ida de cuartos de final de la Copa del Rey, quedando al descubierto en sus artes y en sus escasos baluartes. Será justo o no, dependerá de quien escuche, pero lo único cierto es que el fútbol volvió a imponer su ley: dominas, atacas y tarde o temprano marcas.

Mourinho agarró los focos y revolucionó el escenario con Altintop y Coentrao, como laterales, y Carvalho junto a Ramos. Para la cita no existían tiempos de espera, ni falta de rodaje. Además está prohibido cuestionar a un entrenador una vez haya ganado sus títulos. Tocaba bailar con los mejores y la medicina no era otra que correr y replegar. Pepe volvía a ser el nexo entre Lass y Xabi, el enlace con los atacantes y el objeto arrojadizo, en todos los sentidos.

Arrancó todo más calmado de lo normal, con el Barça mimando su balón y esquivando rivales. El equipo blanco esperaba en su campo, amasando la galopada letal que marcara el camino del triunfo defensivo. Y no tardó: Cristiano vio el espacio habilitado por un pase de Benzemá a la espalda de Alves, Piqué no llegó en la ayuda y el disparo con la zurda del portugués sacó los colores a un Pinto sin sotana.

Iniesta y Alexis fueron los mejores del Barça en la primera mitad

El gol animó a Iniesta y a Alexis y, juntos, aleccionaron al Barça. Avisó el manchego con un disparo que repelió Casillas y el chileno, sensacional esta noche, envió al larguero un difícil cabezazo. Las dos ocasiones llegaron por la banda de Altintop.

Llegaron las primeras amarillas para Pepe y Piqué, quizás demasiado rigurosas teniendo en cuenta lo que vendría más adelante, y apareció Casillas para empañar con clase la única buena acción de Messi en toda la primera parte.

El Barça mantenía el carácter agresivo por delante del balón, mientras arrinconaba más y más a su rival. Todos defendían sin ataque, con Cristiano de lateral y con Benzemá e Higuaín sin posibilidad de actuar. Demasiado previsible, sonaba a historia pasada.

El Real Madrid se dejó morir 'matando'

No hubo cambios de cara en la segunda parte. Tampoco de aptitud. Crecía el Barça por las bandas de Altintop y Coentrao, desbordando a Carvalho y al solitario Ramos. La paciencia desquiciaba el único plan de Mourinho y no había mejor forma que golpear que con un guiño de Puyol al Mundial: vuelo muy suyo, dentro del área y ante la atenta mirada de Pepe, para batir a Casillas tras un saque de córner de Xavi. Balón parado o movido, eso lo de menos.

El Madrid no disparó más que una vez tras el descansoIniesta volvió a la carga con un disparo repelido por Ramos, que se estrelló en la cruceta, y Benzemá respondió al unísono, en el otro área, con un cabezazo al palo de Pinto. Parecía que había competición en juego, pero no era más que un espejismo. Para acabar, Mourinho quitó a Lass y a Higuaín y sacó a Callejón y a Özil.

Fin. Fuera caretas y desenlace. Paso 1: Pepe vuelve a ridiculizar mundialmente al club con un pisotón (agresión) a la mano de Messi, antes de marcharse lesionado (entró Granero). Paso 2: el argentino se venga con un gran pase sobre Abidal para que el galo bata a Casillas, llegando otra vez por la banda de Altintop. Paso 3: el estilo de Mourinho queda al descubierto: ni fútbol, ni valores ni absolutamente nada. Una semana para el desenlace, aunque ya se han vivido demasiadas precuelas para pensar que existen milagros bien obrados. ¿O sí es posible?

Ficha técnica:


1 - Real Madrid: Casillas; Altintop, Sergio Ramos, Carvalho, Coentrao; Pepe (Granero, m.80), Xabi Alonso, Lass (Özil, m.66); Higuaín (Callejón, m.66), Cristiano Ronaldo y Benzema.

2 - Barcelona: Pinto; Álves, Piqué, Puyol, Abidal; Busquets, Xavi (Thiago, m.86), Iniesta; Cesc (Cuenca, m.88), Messi y Alexis (Adriano, m.82).

Goles: 1-0, m.11: Cristiano. 1-1, m.49: Puyol. 1-2, m.76: Abidal.

Árbitro:
Muñíz Fernández (comité asturiano). Amonestó a Pepe (17), Coentrao (60), Callejón (68) y Carvalho (87) por el Real Madrid; y a Piqué (20), Busquets (55) y Puyol (79) por el Barcelona.

Incidencias: encuentro de ida de los cuartos de final de Copa del Rey, disputado en el estadio Santiago Bernabéu, lleno, con la presencia de 83.500 espectadores.