Kimi Räikkönen
Kimi Räikkönen, durante el GP de Italia. EFE

Nadie le estaba mirando, pero Kimi Räikkönen, en silencio como siempre, logró una inesperada pole, la 18ª en su cuenta particular, y primera desde Mónaco 2017. El finlandés se impuso a Sebastian Vettel y Lewis Hamilton, los grandes favoritos.

El finlandés fue el más listo en el juego de los rebufos. En la vuelta definitiva de la Q3, Räikkönen aprovechó a la perfección la estela de su compañero en el tercer sector del circuito italiano, lo que a la postre le ha permitido sumar una pole en la que ni él mismo habría apostado. El 1:19.119 que marcó el campeón del mundo en 2007 ya es historia, ya que supone el nuevo récord del circuito.

Fernando Alonso cayó en la Q2, algo que mejora ya las primeras previsiones. El asturiano echó el resto en la Q1, cuando usó tres juegos de neumáticos superblandos nuevos para pasar el primer corte a sabiendas de que sacrificaba sus opciones (escasas) de llegar a la definitiva Q3. No obstante, tal y como avisaba antes de llegar al trazado italiano, las debilidades del McLaren le impidieron pelear en condiciones y acabó clasificándose en una óptima 13ª posición.

Y eso que tuvo un incidente inesperado en una clasificación. El español y Kevin Magnussen se encontraron a final de recta cuando se afrontaba la recta final de la Q2, ninguno de los dos cedió y acabaron perdiendo la vuelta ambos.

Carlos Sainz cumplió con el objetivo de pasar a la Q3, aunque ahí sufrió más para conseguir un buen resultado. Acabó marcando el 7º tiempo, pese a que le cambiaron el ala trasera completa y llevaba el Renault sin el 'set up' preparado en condiciones.