Oubiña rescata al Celta
Javi Guerrero y Mario luchan por un balón dividido. Juan Ferreras/EFE
Anoche fue fiesta en la ciudad granadina de Baza. El estadio Constantino Navarro, acostumbrado a recibir a rivales de Segunda B, se vistió de largo para el encuentro de Copa del Rey contra el Celta, un equipo de Primera.

El dominio durante todo el partido fue del conjunto rojiblanco, incluso en algunas fases del encuentro el equipo pequeño parecía el grande y en las gradas se empezaba a notar el ronroneo de la sorpresa.

Si los celestes quieren llegar lejos en esta competición no deben repetir la segunda parte. En ese periodo el Baza se mostró muy superior al Celta, tanto en ataque como en defensa, y Esteban, que volvía a la titularidad, tuvo que atajar varios disparos que se colaban en sus redes.

El partido se dirigió entonces inexorablemente hacia la prórroga. Una vez empezada, cambió todo. Fernando Vázquez se decidió a dar entrada a su último y más potente cartucho, el delantero Baiano. El brasileño cambió la actitud del equipo, que desde ese momento se decidió a ir a por el partido. Los minutos añadidos fueron los mejores del Celta.
Cuando parecía irremediable decidir la clasificación por penaltis, Oubiña aprovechó un despeje de la zaga grandina, metió la puntera  y posibilitó que el Celta se clasificara para octavos de final.