Ona Carbonell
La nadadora española Ona Carbonell durante su ejercicio en la final de rutina libre individual de los Mundiales de natación que se celebraron en Kazan (Rusia) en 2015. EFE/Patrick B. Kraemer

Veinte medallas en Mundiales -las mismas que Mengual-, dos olímpicas y 34 en total. Es el palmarés que ostenta Ona Carbonell. En un deporte tan exigente y tan cambiante como es la natación sincronizada, la catalana ha sabido sobrevivir a los peores momentos de la selección española.

A la altura de otras gigantes de la 'sincro' como Gemma Mengual, Carbonell ha entrado a la historia en los mundiales de Budapest, pero su carrera ha sido un constante triunfo.

Su primer gran éxito llegó con el oro ganado en los mundiales de 2009, aunque ya se había hecho notar en los Europeos y campeonatos del mundo anteriores colgándose platas y bronces. Crecía a pasos agigantados con el paso de las temporadas y su confirmación se hizo patente en 2012.

En Londres todos conocieron a Ona

Los europeos de hace cinco años fueron la mejor preparación para los JJOO de Londres, y España no falló. Ona Carbonell fue allí una de las grandes estrellas, ganando una medalla de plata en dúo, con Andrea Fuentes, y dos oros, en combo y en equipos.

Y el verano surgió. Llegó la cita olímpica y a Ona no le pesó el cartel que llevaba España. El favoritismo había sido una constante para la sincronizada, y no fallaron. La metodología de Anna Tarrés recogió sus frutos en las piscinas británicas.

Plata con Fuentes de nuevo y bronce en la modalidad de equipos en sus primeros Juegos Olímpicos. Desde 2007, Carbonell no había parado de cosechar éxitos, pero el declive estaba cerca.

Se mantuvo tras la 'caída' de Tarrés

Todo parecía ir como la seda, pero en septiembre de 2012, justo después de la cita olímpica, la veda se abrió. Anna Tarrés, después de quince años al frente de la selección de sincronizada, iba a caer por las críticas de las propias nadadoras.

Cuatro medallas olímpicas y 52 medallas en total entre las tres grandes competiciones fueron el balance de lo que muchos catalogaron como la mejor época de la 'sincro nacional'. Las deportivas en bloque denunciaron las técnicas de entrenamiento de la catalana, que tuvo que dimitir.

Fuentes y Mengual recularon, pero Ona ha insistido hasta volver a triunfar

Tras el cambio de ciclo, Fuentes y Mengual, considerados los otros dos ejes del equipo, dieron un paso atrás. El cansancio hacía estragos, pero Ona Carbonell decidió resistir.

El desgaste que provoca la sincronizada en cuerpo y mente hizo mella en unas deportistas que han pasado a la historia, pero a pesar de que, con el cambio en el cuerpo técnico, los años posteriores fueron también buenos para Carbonell.

Fuera de Río 2016

Pero no todo iban a ser buenas noticias. La sincronizada española tocó fondo en 2016: una de las potencias mundiales se quedaba fuera de los Juegos Olímpicos de Río. Ona Carbonell, que era la capitana tuvo que recibir críticas, entre ellas, la de Tarrés: "Ona se ha borrado y le han permitido borrarse", sentenció.

Un año antes, en 2015, la nadadora catalana había logrado una plata y un bronce en el solo, y España quedó quinta en el dúo. No parecía que el declive fuese tal.

Resurgir en Hungría

A pesar de todo, el hecho de no estar en la cita olímpica del año pasado, sirvió de impulso para Ona Carbonell. Esta vez, en Hungría, dos medallas confirman que queda sincronizada para rato. Y es que quizás a la catalana haya que ponerle la etiqueta de superviviente.

Ha pasado por los mejores momentos de la natación sincronizada en nuestro país, pero también por los peores. Tarrés, de heroína a denostada, tuvo malas palabras para una de las nadadoras que habían hecho grande su trabajo y Carbonell ha demostrado que sabe resurgir. De desaparecer del mapa en Brasil, a bañarse en plata en Budapest.