Bélgica
Jugadores de la selección de Bélgica celebran su victoria ante Brasil en cuartos de final del Mundial de Rusia 2018. EFE

La selección de Bélgica desborda talento. Desde hace más de un lustro se esperaba una confirmación en un escenario y frente a un rival de primer nivel, como este viernes ante Brasil, en cuartos de final del Mundial de Rusia 2018. Los ‘Diablos rojos’ lucieron todo su talento: el talento de Eden Hazard y Kevin de Bruyne, la potencia de Romelu Lukaku, la seguridad de Thibaut Courtois

La convivencia de grandes jugadores en estos años no se produce por casualidad, sino que responde a un plan estratégico que data de principios de siglo. "Hubo un trabajo muy serio hace doce años, un camino claro de cómo se quería desarrollar al jugador belga", comentaba hace unos días el seleccionador absoluto, Roberto Martínez.

En realidad, el trabajo comenzó un poco antes, cuando Bélgica había pasado de ser semifinalista en México 86 y cabeza de serie en Italia 90 a convertirse en una selección irrelevante, y qué decir de sus clubes. En 2002, la Federación comenzó a reunirse de forma periódica con las de Francia, Países Bajos y Alemania, para aprender de ellas.

Apuesta por el 4-3-3

La Federación contactó con Double Pass, una pujante empresa en las afueras de Bruselas que se dedica a auditar academias de fútbol base y que ha crecido mucho desde entonces. Hoy trabaja con cientos de clubes europeos y federaciones como Alemania y Estados Unidos. El éxito belga no se entiende sin sus datos y sistemas.
 
Se apostó por el 4-3-3 como modelo ideal para potenciar las cualidades del jugador y el director técnico, Michel Sablón, buscó la complicidad de las escuelas (se abrieron muchas para jugadores a partir de 15 años) y los clubes de la liga nacional. "Ahí entró el periodo de formación de las escuelas, los equipos profesionales de la liga belga y una gran claridad de la forma del juego", explica Martínez.

Como era de esperar, a Sablón no le resultó sencillo convencer a los entrenadores para que se amoldaran a su plan, pero acabaron tomando conciencia de que serviría para formar mejores futbolistas."Ha sido trabajo muy complejo pero que a largo plazo ha dado sus frutos", cuenta el seleccionador.

En 2007, con Hazard ya despuntando, Bélgica fue semifinalista en el Europeo Sub 17 por primera vez en su historia. Y un año más tarde, cuarta en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008. Diez años más tarde, Bélgica regresa a las semifinales de una Copa del Mundo. Hoy todo el planeta habla de ellos.