Mario Mola: "Vivimos para entrenarnos... y poco más"

El triatleta mallorquín Mario Mola celebra su victoria en la prueba de Londres de las Series Mundiales 2014, su primer éxito en la principal competición mundial.
El triatleta mallorquín Mario Mola celebra su victoria en la prueba de Londres de las Series Mundiales 2014, su primer éxito en la principal competición mundial.
GERRY PENNY / EFE

Aunque quedan unos cuantos compromisos, la temporada está más que completada. Y no se le ha dado nada mal. Han sido varios los éxitos en este 2014 de Mario Mola, el triatleta mallorquín al que muchos señalan como el relevo natural de Javier Gómez Noya, pero ninguno como el haberse estrenado en la prueba de las Series Mundiales celebrada en Londres. Y claro, para Mola es el mejor momento del año. "Fue una carrera vistosa, atractiva. Me quedo con las últimas zancadas de los últimos minutos de la carrera a pie. Las diferencias no habían sido muchas, pero en esos momentos finales... ¡buf!", se estremece el mallorquín, imparable en su paso a paso anual desde que se proclamó campeón del mundo júnior.

Tercero en la general final de 2013 y segundo en la de 2014 (un año, éste, donde subió también al podio en Yokohama y Edmonton, como segundo; y en Chicago, siendo tercero),  una hipotética progresión le deja poco margen de salto de cara al año que viene. "Ojalá en 2015 pueda repetir y volver a estar ahí arriba o por lo menos a más nivel. Pero Javi es el más fuerte. Y también Alistair [Brownlee, actual campeón olímpico] ha estado un poco más a su aire por los Juegos de la Commonwealth. Será difícil", reflexiona. Mola comenzó en la natación, pero el mundo del atletismo todavía le mira con melancolía por lo que apuntaba en las categorías inferiores, cualidades que plasma con asiduidad en el sector que decide el triatlón. En la élite comienza a tenerse claro que si el eslovaco Richard Varga es el mejor nadador  del circuito y suele salir del agua primero en las primeras transiciones, en la carrera a pie pocos olvidan a Mola y sus progresiones. Y a Noya ya le ha batido este año en Nueva Zelanda.

Mola comenzó a ejercitarse el año pasado con el canadiense Joel Fillol, un técnico muy respetado en el mundillo con una vitola de genio, de gurú.  Y a vivir otros ambientes. Un año en Estados Unidos. Otro en Nueva Zelanda. "Sinceramente no hay secretos en los entrenamientos. Al final se trata de vivir de concentración todo el año. Vivir para entrenarnos y poco más. El que trabaja logra su recompensa, simplemente. No hemos hecho nada especial en 2014 con respecto a 2013, simplemente seguir entrenándonos, seguir acumulando y sumar experiencia, que es un punto más también. Si las cosas van bien la confianza mejora. Y eso también refuerza".

El balear, poco amigo del ocio nocturno desde siempre ("antes no salía mucho por la noche, pero ahora he ido a peor", bromea desde su Mallorca natal en conversación telefónica), lleva una vida deportivamente monacal, acompañado eso sí por su pareja, también triatleta: Carolina Routier.  Y sigue estudiando. "Ahí estamos con Administración y Gestión de Empresas, estudiando a distancia. No quise cambiar de universidad porque cambiando de país... Nos queda más o meno un año".

¿Y cómo es el día a día de Mario Mola? "Aprovechamos mucho el día, las horas de luz, y también descansamos todo lo posible para recuperar y asimilar. Normalmente tenemos tres sesiones de trabajo: mañana, mediodía y tarde. Y la comida no es, digamos, a la española, estar en la mesa a las dos y luego un buen rato de sofá, no. Nos hemos internacionalizado -ríe-. A las 8.30 ya estamos trabajando, paramos entre las 10 y las 12 para retomar el entrenamiento, lo que toque, bici correr o nadar. Nueva parada y nueva sesión. A las 17.00-17.30 acabamos, aunque alguna vez, por el calor, hemos tenido que alargar hasta las 19.00 o 19.30. Pero eso es extraordinario. Lo ideal acabar pronto".

Mola aún apura la temporada, por no acabarla pronto, y afrontará un par de compromisos de Liga Francesa y el Barcelona Thriatlon . "Es que si no, comienzas antes a preparar el año siguiente... Prefiero no acabar tan pronto, alargarla algo más y así puedo empezar más tarde el trabajo". Pero antes, vacaciones. ¿Un hombre que recorre el mundo de lado a lado se queda con ganas de seguir dándole vueltas al planeta? "¡No!", se ríe. "No me apetece demasiado viajar. Prefiero quedarme cerquita de casa".

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