Luis Alberto Hernando, llegando a la meta de la Transvulcania
Luis Alberto Hernando, llegando a la meta de la Transvulcania, coge a su pequeño Martín. Selu Vega /Transvulcania

Faltaban 24 horas para el comienzo de la Transvulcania canaria... mítica carrera de montaña, martirio de más de ocho horas para mortales, y el bicampeón Luis Alberto Hernando, un mito cuando pasea por La Palma, no andaba tranquilo. Su pequeño Martín, concebido hace un año durante la última aventura transvulcana, le había pegado un resfriado y Luis dudaba. "¡Qué no se entere el resto!" Hernando hablaba de sus rivales, legión que lucha por su corona.

24 horas después, este burgalés de 36 años, guardia civil de montaña, levantaba a Martín en la meta de los Llanos de Aridane. Había vuelto a ganar, por tercera vez. "Ha sido increíble", resumió sonriente y sin apenas rastro de cansancio tras más de siete horas de paliza.

¿Está pagado el sacrificio que hacen ustedes en estas carreras de ocho, nueve o diez horas seguidas? Cuando compara su nómina con la de Cristiano Ronaldo, ¿qué piensa...?
No lo pienso demasiado, estoy contento con lo que hago, aunque a ningún tonto le amarga un dulce, ojalá tuviera la suya. Yo lo que hago me satisface plenamente, así que no me quejo.

¿Podría vivir sin la montaña?
Sí, disfruto mucho en ella pero también sé estar fuera y pienso en otras cosas.

¿Le preocupan las últimas muertes en carreras y trails?
Quiero pensar que esto sucede porque cada vez somos más y más personas las que corremos. Lo que es cierto es que sería muy interesante que todo el mundo pasara las pruebas médicas y hacer competiciones proporcionadas con el entrenamiento de cada uno. Me preocupan más las muertes en las montañas por imprudencias o asumir riesgos que no se deben asumir.

Como Guardia Civil de montaña, habrá tenido casos de estos.
Sí, por desgracia están a la orden del día. Hay que informarse bien y preparse bien, mirar la metereología, la cobertura del móvil...tenerlo controlado.

¿Qué sacrifica por entrenar tanto?
Creo que nada, porque me encanta todo lo que hago, disfruto los entrenamientos y tengo la suerte de que mi familia y amigos siempre me acompañan y apoyan. Si salir a entrenar a la montaña es un sacrificio, malo.

Tras seis o siete horas de carrera, ¿cómo aguanta su cabeza para no hundirse o dejarlo?
Por la experiencia, cada vez soy más terco y más cabezón. Intento no pensar mucho durante la carrera y remover entrañas en mi cabeza. Desconecto de ampollas, de dolores, fusibles fundidos y pensar solo en llegar a meta, nada más. Cuando te da por pensar demasiado, solo se te ocurren excusas para no seguir. En las carreras es mejor no pensar mucho.

¿Es muy meticuloso con la dieta y su alimentación?
Muy poco, solo lo soy de la salida a la meta, ahí sí que preparo todo a conciencia y no me salto ese protocolo. Fuera de ahí, intento llevar vida sana...

Un chuletón o una copa de vino se la toma...
Perfectamente, la temporada es muy larga y hay que cuidarse, pero tampoco maltratar a la mente.

¿Se ve una leyenda a la altura de Kilian Jornet?
Ni mucho menos. Él es la auténtica leyenda que marcó el camino, y todos estamos un escalón por debajo.