Zidane
Zidane, en el último partido de la temporada para olvidar del Madrid. EFE

Zinedine Zidane regresó el pasado mes de marzo a coger las riendas de un buque ya casi convertido en pecio. Tras un inicio de temporada con fugaces destellos de grandeza y muchos golpes y ausencia de gol, Lopetegui dio paso a Solari para continuar con la debacle. Después de la ilusión que supuso el golpe de efecto de la vuelta del francés tras la destitución del argentino, la realidad volvió a golpear al Real Madrid: de marzo a mayo han terminado de hundirse y el técnico tiene mucho que resolver de cara a la próxima temporada.

Se salvan muy pocos jugadores de una plantilla que, pese al pésimo curso, es prácticamente la misma que ha firmado en los últimos años un dominio incontestable en Europa.

Keylor Navas. El portero, que este domingo se despidió del Bernabéu, es de los que se salvan de la quema. En las oportunidades que ha tenido, ha demostrado que no es casualidad que él sea el meta de las tres Champions.

Thibaut Courtois. Mala temporada del belga que, además, se ha visto salpicado por las lesiones en el último tramo. Es uno de los mejores del mundo y era un gran objeto de deseo del club, pero su primer año no ha estado a la altura de lo esperado.

Luca Zidane. Desde que regresó su padre al banquillo, Luca apenas jugó un partido ante el Huesca. No tiene culpa de nada y, sin embargo, ha sido foco de críticas y protagonista de titulares en las últimas semanas como si tuviera la culpa de todo.

Dani Carvajal. El lateral blanco ha estado desaparecido. En los últimos años hizo suya la banda derecha, pero en la presente temporada ha sido engullido por la (mala) inercia del equipo.

Vallejo. Poco que clasificar. Un central de futuro que ha sido correcto en las oportunidades que ha tenido.

Sergio Ramos. Difícilmente el capitán llega al aprobado. El camero ha protagonizado algunas imprecisiones impropias de su valía y carácter y en los últimos partidos de la temporada una lesión le ha mantenido alejado de la muerte final. Recuperar su hambre es una de las claves imprescindibles para que el Madrid sea otro el año que viene.

Varane. A veces parece que es un jugador diferente a aquel que brilló en tiempos de Mourinho, jovencito, junto a los grandes. Habría que investigar si no es un doble.

Nacho. Pese a ser siempre correcto, el canterano tampoco ha firmado la temporada de su vida.

Marcelo. Uno de los mejores laterales izquierdos de la historia al que el Real Madrid le debe muchísimo y que, sin embargo, ha sido este año la sombra de su sombra.

Odriozola. No termina de explotar y sin embargo ha dejado buenas sensaciones en las pocas ocasiones de las que ha gozado. Su mayor problema es que su tendencia a atacar, admirable y efectiva, a veces le descuelga en exceso de la parcela defensiva.

Reguilón. Una de las mejores noticias del año. El lateral izquierdo le llama a gritos.

Kroos. Decepcionante. El 'jefe', junto a Modric, del centro del campo del Real Madrid necesita algún estímulo que le devuelva a la vida.

Luka Modric. El actual Balón de Oro, de los mejores jugadores de la historia del club, ha sido, simplemente, uno más. En algunos partidos tiró del carro y su calidad está fuera de toda duda, pero no ha sido 'The Best'.

Casemiro. El muro del centro del campo se ha derrumbado esta temporada.

Fede Valverde. Gran noticia para el Real Madrid y mejor sería la nueva si se quedara.

Marcos Llorente. Se lesionó cuando mejor lo estaba haciendo y ha gozado de pocas oportunidades, pero es una apuesta interesante que merece continuidad.

Asensio. Uno de los que estaba destinado a liderar el equipo en ataque tras la marcha de Cristiano. Él no lo debió de entender así.

Brahim. Ha jugado muy poco y, sin embargo, ha enamorado mucho. Ha de ganar peso el próximo curso.

Isco. Su suplencia continua en tiempos de Solari le ha condenado. Es un jugador irregular que, sin embargo, cuando despliega su magia no tiene igual. Es del agrado de Zidane y en principio continuará.

Ceballos. El centrocampista andaluz fue clave en los primeros compases de la temporada y sus propuestas las únicas que merecían la pena en un Madrid agonizante. Pero Zidane no ha depositado nunca mucha confianza en él.

Mariano. Llegó como el salvador del gol, la artillería elegida tras la ausencia de Cristiano. Y...

Benzema. Al francés a estas alturas deberían ponerle un monumento en la entrada de Valdebebas. Durante muchos años se le ha echado en cara su poco gol pese a su importancia en el juego y, sin embargo, este año ha dado un paso adelante y ha igualado sus mejores registros goleadores. Pero no ha sido suficiente y ha ido de más a menos.

Gareth Bale. Decepcionante. El hombre de las finales ha de ser también el de los partidos rasos.

Lucas Vázquez. El gallego ha gozado de la confianza de los técnicos que han pasado por el banquillo blanco, a veces como titular, a veces como revulsivo, y, sin embargo, no ha logrado el efecto.

Vinicius. La gran sensación. Parecía una locura apostar por un inexperto joven, pero Solari lo hizo y el madridismo se ilusionó. Tiene mucho que aprender y es torpe en la definición, pero sus internadas al área han sido de lo poco salvable del curso. Futuro.

A partir de este momento, el Real Madrid, todavía actual campeón de Europa desde hace tres años, debe empezar a trabajar para reconstruir las ruinas de un equipo que ha demostrado una y otra vez a lo largo de la historia que nunca muere.