Joaquín Caparrós, en su época como técnico del Athletic
Joaquín Caparrós, durante su época como entrenador del Athletic. EFE

El Athletic de Bilbao apura sus últimos compromisos en San Mamés, el que ha sido su estadio durante décadas, y día a día se suceden los homenajes, los guiños y los gestos hacia uno de los templos del balompié mundial. La Catedral impresiona y seduce, achanta o empuja. El nuevo estadio apenas queda al otro lado de una calle en absoluto ancha. La mudanza será breve. Pero la pérdida, eterna para los más sentimentales. Generaciones enteras no han conocido otras gradas.

San Mamés es uno de los campos más especiales en los que he tenido la oportunidad de disputar un partido de fútbol. Tiene magia

Joaquín Caparrós, entrenador del Athletic entre 2007 y 2011, un período en el que la entidad vizcaína volvió a disputar una final de Copa después de dos décadas y en el que disfrutó de mucha estabilidad institucional de la mano de la presidencia Fernando García Macua, ha querido sumarse junto a uno de sus fieles colaboradores, Luis Llopis, en un sentido homenaje a San Mamés. Su adaptación a Bilbao fue total. También su compromiso.

Caparrós y Llopis lo han plasmado en un vídeo donde recogen algunos de los momentos que vivieron dentro de la entidad rojiblanca. Desde el primer momento el técnico andaluz se confesó absoluto seguidor de la forma de trabajo del Athletic, de su apuesta por el trabajo de cantera y de sus instalaciones. Nunca ha ocultado que fue una de sus mejores experiencias profesionales en el fútbol, una carrera que concluyó con una finalización de su contrato coincidente con unas elecciones en las que ganó Josu Urrutia. El nuevo presidente apostó por el argentino Marcelo Bielsa.

"San Mamés es uno de los campos más especiales en los que he tenido la oportunidad de disputar un partido de fútbol. Tiene magia. Existe un aura indescriptible que hace que cada segundo de fútbol que se viva dentro de este mítico estadio sea único. Y lo digo con conocimiento de causa porque he sido afortunado y he tenido la gran suerte de venir de visitante y posteriormente disfrutar como local. Son experiencias totalmente divergentes pero maravillosas. Hasta el olor del césped de San Mamés es especial. Como ruge la afición", destaca Caparrós.