Gómez Noya triunfa en las Series Mundiales 2013
Javier Gómez Noya triunfa en las Series Mundiales 2013 al imponerse en la prueba final de Londres.

DELLY CARR / ITU

"No me puedo quejar. Ganar las Series Mundiales en la última carrera, y en el último sprint, tiene mucho de inolvidable", resume Javier Gómez Noya. En Londres, en un circuito casi calcado al que acogió en 2012 un triatlón olímpico donde se colgó la plata (su primera presea olímpica, ya que en Pekín concluyó cuarto), el triatleta gallego nacido en Basilea (1983) sumó su tercer título mundial tras los de 2008 y 2010. Una década antes, en 2003, sumó el oro mundial sub-23 en Nueva Zelanda. Se acerca el final de una temporada intensa y larga, pero aún le quedan unos compromisos en Francia y en tierras americanas. Después, vacaciones. Tocará perderse. "Aunque muchas veces los grandes paraísos están al lado de nuestra casa", admite.

En todo este tiempo las lesiones me han respetado, y la continuidad es clave en este deporte

¿Qué diferencias encuentra en usted entre su primer título mundial en Vancouver (2008) y el tercero que concretó recientemente en Londres (2013)?
Sobre todo he ganado en experiencia, que es un factor que te ayuda a afrontar todo con una mayor seguridad y que es algo que te lo da el hecho de cometer errores en muchas ocasiones. Físicamente creo que también he mejorado. Aunque también tardo  más en coger la forma buena, eso es cierto. Pero cuando la alcanzo me siento mejor que cuando tenía 25 años y pico y, de cara a objetivos como pudieran ser los Juegos de Londres o estas Series Mundiales, es algo muy positivo. Por supuesto en todo este tiempo las lesiones me han respestado, y la continuidad es clave en un deporte tan exigente como éste.

Con el tiempo también ha ido cambiando de entrenador...
Como deportista vas madurando y a la hora de entrenarte también aprendes. Añades, limas, pules detalles y cositas... siempre buscas la máxima perfección. De vez en cuando creo que hacer cambios es positivo, porque te ayuda y te aporta perspectivas diferentes. Desde mis inicios hasta 2008 estuve con José Rioseco. Después me decanté por Omar González, que dirigió todo el ciclo anterior completo y con el que aprendí muchísimo. Y ahora desde 2013 trabajo con Carlos [Carlos David Prieto], al que conozco desde hace mucho y es un gran profesional.

¿Y qué cambios ha percibido en el mundo del triatlón desde que, yendo más atrás en el tiempo, se colgó la medalla de oro sub-23 en Nueva Zelanda en 2003?
Sobre todo en el gran crecimiento  en lo que a seguidores se refiere. Según las estadísticas, el triatlón ha sido uno de los deportes que más ha crecido. Y desde luego por licencias, por pruebas e incluso por cobertura ha sido así. Hace unos años pensar en un triatlón como el de Barcelona, con 6.000 participantes, era una utopía. Un imposible. Desde luego hoy en día hay mucha más base popular. El triatlón es un deporte mucho más conocido y todo el mundo, más o menos, tiene ahora una idea de qué es y en qué consiste. Eso no hace mucho realmente no sucedía...

¿Y los cambios en los que a la alta competición se refiere?
En el nivel. Ahora se va mucho más deprisa y las carreras están mucho más apretadas. Hace unos años entre el primer corredor en la clasificación y el vigésimo podría haber perfectamente dos minutos. Hoy en día, sin embargo, 40 segundos. Ya no hay super especialistas en un sector, sino que todos los triatletas son muchísimo más completos.

Creo que el formato de las Series Mundiales (un mundial desmenuzado en pruebas) es más justo

Usted ha ganado el Campeonato del Mundo con los dos formatos. ¿Prefiere estas Series Mundiales con varias pruebas o añora aquel Mundial a un día?
Creo que el sistema que proponen las Series Mundiales es positivo, y no lo digo porque haya ganado ahora (ríe). Desde luego es más justo. A un día puede pasar de todo y no siempre va a ganar el mejor, el más fuerte. Ahora, con ocho pruebas, ese factor sorpresa se puede dar pero no es determinante. Creo que este formato es más justo. Y además también involucra a más gente, a más ciudades y genera una mayor atención mediática. Porque no es lo mismo una prueba durante un día que te convoca los medios durante dos o tres días que unas World Series repartidas a lo largo de varios meses...

Sin embargo Madrid se ha quedado fuera de las Series Mundiales de cara a 2014. Una mala noticia que no pinta bien para el futuro dada la importancia que ha tenido esta prueba para proyectar España en el triatlón mundial y difundirlo aquí...
Una pena, sin duda. La Casa de Campo de Madrid era una prueba tradicional, con un circuito duro y un buen apoyo del público. Y también muy diferente al resto. A los triatletas, y esta opinión he tenido la oportunidad de pulsarla desde dentro, les gustaba mucho esta prueba. Sin embargo, si Madrid perdía en su carrera olímpica por los Juegos de 2020 era previsible que esto fuera a suceder. La derrota ponía difícil que fuera a haber financiación para sacarla adelante... Es una grandísima pérdida. Pero no podemos hacer nada, solamente seguir mirando hacia delante.

¿Sigue dándole al guitarreo? A estas alturas ya será un virtuoso, un Paco de Lucía o un Jimmy Hendrix.
Ahí seguimos (risas). Pero cuando tengo tiempo y ando por casa. Ahora mismo entre entrenamientos, compromisos, viajes y demás llevo semanas sin un minuto libre... Lo mío es una línea más rockera, que es más fácil. Me gustan AC/DC, los Rolling Stones, Metallica, Led Zeppelin,... Los otros ya están a otro nivel de maestros (ríe). El otro día me comentaba mi hermano [Manuel] que en noviembre su grupo dará un concierto en Madrid, que a ver si me animaba y tocaba con ellos... ¡Y no lo sé! Estaría genial, pero tengo que cuadrar las fechas.

¿Qué banda sonora le pondría a esta temporada?
Hummm... Con  lo frenética que ha sido le pondría algo cañero. Quizá un Master of Puppets (tema de Metallica). Ha sido un año vertiginoso entre tanto viaje y tanta carrera. En 2013 ha sido el primer año que he hecho todas las pruebas de las Series Mundiales... De Europa a Australia, de allí a Estados Unidos, de EE UU a Japón, vuelta a Europa, regresar a Oceanía, volver a Europa, Asia,... Ahora tengo que volver a Estados Unidos. Este ha sido de los años que más he viajado. Seguramente le haya dado más de dos vueltas al mundo. A estas alturas la experiencia también es buena para gestionar tanto viaje, para asimilarlo sin que influya en la competición.

Este ha sido de los años que más he viajado. Seguramente le haya dado más de dos vueltas al mundo

Comentaba hace pocas fechas que España no podía ser considerada una potencia mundial del triatlón, algo curioso cuando siguen creciendo varios triatletas (Mario Mola o Fernando Alarza, entre otros) que garantizan un relevo y éxitos de futuro...
Los resultados están ahí y efectivamente hay jóvenes que van muy bien. Pero no creo que sea en sí por una planificación o un trabajo federativo, por así decirlo, sino más bien una generación espontánea. A nivel de cantera, por ejemplo, no podemos compararnos con los júniors de Australia, que sí es una potencia. Allí tienen muchos jóvenes capacitados para hacer dentro de un top-20 en categorías inferiores, aunque luego en una prueba llegue un español y les gane. Es una cuestión de comparar números, bloques. Los resultados no deben alimentar una confianza que sea autocomplaciente.

¿Y es optimista del cara al futuro?
Creo que se puede mejorar a todos los niveles. Tenemos mucho que aprender de fuera. Tendemos a pensar que aquí hacemos las cosas bien, pero creo que hay que tener una mentalidad más global, salir fuera, ver qué hacen en otros sitios, aprender, curiosear,... Es bueno explorar a todos los niveles, desde deportistas hasta organizadores pasando por técnicos o gestores. No debería dar miedo ese paso.

Usted (de momento, porque sigue en activo) y el ciclista ya retirado Óscar Freire son de los pocos deportistas españoles que pueden presumir de haber sido tres veces campeones del mundo en sus disciplinas. Y sin embargo, siendo los dos candidatos en alguna ocasión, nunca se les ha reconocido con un Príncipe de Asturias de los Deportes cuando otros deportistas sí han recibido el galardón sin haber concretado ningún éxito internacional o lo habían recibido previamente bajo otra candidatura...
Nunca he entendido las bases. Sé que he estado nominado, pero no ha sido algo que me haya preocupado especialmente o que le haya hecho un seguimiento porque es algo que no puedo controlar. Y no es una cuestión de que no me hayan dado el premio y me moleste, no se trata de eso. Es que hay gente mucho más allá de mi caso, que se lo ha merecido muchísimo, que se lo merece, y en cambio los premiados han sido otros. Respetable. Pero no se entiende.

Siempre ha sido un firme defensor del polideportivismo en una sociedad muy "balompedizada" e incluso razonó en su día por que el fútbol a su juicio no debería ser olímpico, lo que le ocasionó muchas críticas. En un entorno de crisis y recortes, el dominio del fútbol extrangula aún más a otras modalidades sin tanta repercusión ¿Vamos a peor?
A peor, no lo sé. Pero sí que no mejoramos. Un ejemplo reciente: Inglaterra es de los sitios más futboleros del planeta, pero a las Series Mundiales de Londres The Times o The Guardian, periódicos generalistas, le daban dobles páginas, con una foto del sprint con Jonathan Brownlee espectacular... Esas cosas aquí no las veo. Y no es por sacar a Javier Gómez Noya. Yo me siento un privilegiado, no me puedo quejar en cuanto a patrocinios y apoyos; es que hay gente que se lo curra muchísimo, que trabaja muy duro, gente buenísima, gente olímpica, que depende exclusivamente de una beca para seguir adelante.

Usted es casi más conocido que Rafa Nadal en Oceanía...
(Ríe) La verdad es que me tratan muy bien allí, sí. Una de las cosas que más me han sorprendido de Nueva Zelanda, que es un país hermosísimo, ha sido la cantidad de peticiones de entrevistas que tengo siempre.