El Mundial de Alonso, una lucha del hombre contra la máquina

  • Red Bull y McLaren han contado con los monoplazas más rápidos.
  • El Ferrari nunca estuvo a la altura de las expectativas.
  • La victoria en Valencia, el mejor momento de Alonso.
El piloto español de Ferrari, Fernando Alonso.
El piloto español de Ferrari, Fernando Alonso.
EFE

La temporada de Fernando Alonso ha sido una lucha constante contra la superioridad tecnológica de sus rivales. Primero McLaren y luego Red Bull contaron con los monoplazas más rápidos de la parrilla, muy superiores a su Ferrari, un coche que no ha cumplido las expectativas. Pese a todo, Fernando mantuvo sus opciones de ser tricampeón hasta la última curva de Interlagos:

Inicio preocupante. El Ferrari no había dejado buenas sensaciones en pretemporada, pero los peores pronósticos se confirmaron en la primera carrera de Australia. Alonso arrancó desde el puesto 12 de la parrilla, tras una salida de pista en Q2, y solo pudo remontar hasta el quinto puesto.

Liderato inesperado. Contra todo pronóstico Alonso se impuso en la segunda cita de Malasia bajo un intenso diluvio. El asturiano sacó a relucir su pilotaje en condiciones extremas y se encontró al frente del Mundial. Fue un liderato efímero e irreal porque su Ferrari no estaba en condiciones de defenderlo.

Vuelta a la realidad. En China y Bahrein las carreras se disputaron en seco y Alonso volvió a sufrir las carencias de su Ferrari, que solo empezó a mejorar a partir de la primera cita europea, en Montmeló. En ese periodo de sufrimiento, Alonso tuvo la suerte de que sus principales rivales se repartieron los puntos y que actores secundarios como Rosberg o Maldonado se apuntaron victorias.

El momento dulce. Su victoria en las calles de Valencia, arrancando desde el puesto 11 de la parrilla, desató la euforia de la afición española. Y la del propio Alonso, que celebró aquel éxito parando su Ferrari junto a la grada y extendiendo una bandera española sobre el asfalto. Ahí empezó la mejor racha del asturiano, que aprovechó la lluvia para terminar segundo en Silverstone y para apuntarse otro triunfo en Hockenheim, la casa de Vettel.

Llegan las fatalidades. El Mundial se había puesto de cara para Fernando, pero tras el parón del mes de agosto empezó a cambiar su suerte. Alonso había esquivado los accidentes hasta que llegó el GP de Bélgica y el francés Grosjean lo dejó fuera de combate en la primera curva. Un aparatoso accidente, que pudo tener graves consecuencias físicas para Alonso. En Japón fue Raikkonen quien arruinó su carrera al destrozarle una rueda en la salida. Dos ceros que complicaron mucho el Mundial del español.

El Red Bull vuela. Además, a partir de la cita de Singapur, el Red Bull de Vettel se transformó en un avión supersónico, que firmó cuatro victorias consecutivas: Singapur, Japón, Corea e India. Vettel tomó el mando del campeonato y se convirtió en el gran favorito. Ferrari detectó problemas en su túnel de viento y se quedó atrás en la carrera tecnológica.

Evitando el desastre por los pelos. Vettel pudo sentenciar el Mundial en Abu Dabi y en Estados Unidos, pero Alonso consiguió salvar los match-ball por los pelos. En los Emiratos aprovechó un error de Red Bull en calificación, que dejó a Vettel sin gasolina y obligó al alemán a comenzar la carrera desde el pit-lane. En Texas fue Lewis Hamilton quién echó un cable a Fernando al arrebatarle el triunfo al piloto de Red Bull.

Ilusión en Interlagos. El GP de Brasil acabó coronando a Sebastian Vettel, pero Fernando tuvo opciones de arrebatarle el título hasta la última curva de Interlagos. La carrera loca de Brasil fue un calvario para el piloto alemán, que solo respiró al cruzar la meta.

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