La Policía detuvo este miércoles a un sospechoso "islamista" del ataque perpetrado el martes contra el autobús del Borussia Dortmund, a una hora de que se disputara el encuentro, según informó en rueda de prensa la portavoz de la fiscalía general, Frauke Köhler, quien señaló que podría haber un sospechoso más y que los domicilios de ambos ya habrían sido registrados, tal y como recoge el diario Süddeutsche Zeitung. Las autoridades investigan el suceso como un "atentado terrorista".

Por el tipo de ataque, los investigadores asumen que se trata de un atentado con "trasfondo terrorista", aunque Köhler insistió en que "los motivos concretos no están claros en estos momentos". Los diarios locales Express y Kölner Stadt-Anzeiger publicaron que los sospechosos son un iraquí de 25 años y un alemán de 28 a los que las fuerzas de seguridad consideran próximos al grupo yihadista Estado Islámico (EI) y que se encontraban cerca del lugar en el momento de ataque, detalles no confirmados oficialmente.

La línea de investigación yihadista se sostiene principalmente por el hallazgo, cerca de donde se produjeron las explosiones, de tres textos idénticos que apuntan a "un posible trasfondo islamista", apuntó Köhler, aunque los investigadores siguen trabajando en su autenticidad. Los mensajes, "en el nombre de Alá, el clemente, el misericordioso", denuncian que la canciller alemana, Angela Merkel, mantiene su colaboración en la coalición contra el EI pese a que "doce infieles fueron matados por nuestros bendecidos hermanos", en relación al atentado de diciembre en Berlín.

"Desde ya", amenaza el texto publicado íntegro por el diario Süddeutsche Zeitung, "todos los actores, cantantes, deportistas y famosos infieles en Alemania y en otras naciones de la cruzada figuran en la lista de objetivos del Estado Islámico" si Berlín no retira sus cazas de reconocimiento de Siria y no se cierra la base aérea estadounidense en Ramstein, en el suroeste de Alemania. Köhler explicó que un grupo de extrema izquierda también había reivindicado el ataque a través de internet, pero reconoció que los investigadores tienen "dudas considerables" sobre la autenticidad de ese mensaje.

Además, destacó que el atentado podría haber tenido consecuencias mucho mas graves, pues el radio de alcance de los explosivos fue de más de cien metros y los artefactos contenían metralla, uno de los cuales se incrustó en el cabecero de uno de los asientos del autobús.

El futbolista español Marc Bartra, el único herido junto a un policía en el ataque, fue operado con éxito de la fractura que sufrió en el radio del brazo derecho y su nombre fue coreado por miles de voces en el estadio del Dortmund antes del inicio del partido de la Liga de Campeones contra el Mónaco, suspendido el martes tras las explosiones.

El jugador aprovechó su perfil en la red social Instagram para asegurar que tras la operación se encontraba "mucho mejor" y colgar una imagen en la que aparece con el brazo derecho inmovilizado y una venda en la muñeca izquierda, pero sonriente y mostrando el pulgar hacia arriba. "¡Muchas gracias a todo el mundo por los mensajes de apoyo! ¡Toda mi fuerza a mis compañeros, afición y todo el @bvb09 para el partido de esta noche!", escribió el defensa.

Este miércoles, el balón echó a rodar sin incidentes en el Signal Iduna Park, sin Bartra en el once titular y en un estadio aún conmocionado por el ataque y entre fuertes medidas de seguridad. El responsable de Interior del estado federado de Renania del Norte-Westfalia, Ralf Jäger, aseguró que las fuerzas de seguridad vigilan "cada acto público" dada la "situación especial" que se vive en la región tras el atentado.

Sobre la evolución del agente herido, al parecer un policía motorizado que escoltaba al vehículo del Dortmund y fue alcanzado por la onda expansiva, no ha trascendido ningún detalle. La canciller alemana, Angela Merkel, calificó el incidente de "acto repugnante" lo sucedido y prometió que las autoridades harán "todo lo posible" por esclarecerlo "cuanto antes". Además, aplaudió la "magnífica solidaridad" que demostraron ambas aficiones y destacó que esta respuesta fue "una clara señal frente a todo tipo de violencia".