Balón de fútbol
Un balón se desplaza sobre el césped durante un encuentro de fútbol. EFE

Los hechos se remontan a una reunión en marzo, pero con su conocimiento posterior han ido ganando en notoriedad y en rechazo y han alcanzado su cénit esta semana, cuando los contendientes y la Associazione Italiana Calciatori (AIC) han anunciado que no se disputará la Copa de Italia este año, prevista para el sábado y que iba a ser disputada entre el Brescia y el Tavagnacco.

La culpa tiene nombre y apellidos: Felice Belloli. Belloli, uno de los grandes apoyos del no menos polémico Carlos Tavecchio, es el presidente de la Lega Nazionale Dilettanti, un organismo federativo que tutela el fútbol no profesional en el país transalpino.

Durante una reunión con  el departamento del fútbol femenino en el que se abordaban cuestiones para la mejora de las condiciones económicas de este balompié, supuestamente espetó: "¡Vale ya! No podemos estar siempre hablando de darle dinero a estas cuatro lesbianas". Belloli, que ha negado ser el autor de una afirmación, está muy cuestionado y diferentes organismos solicitan su dimisión.

La Asociación de Jugadores de Italia (la AIC) cree que es una buena ocasión para refundar esta modalidad. "Ha llegado el momento, después de 30 años de ineficiencia y de falta de acción, de darle autonomía al fútbol femenino  y que salga de la Liga Nacional Amateur", destacó en un comunicado. Algunas jugadoras, como Patrizia Panico, delantera del Verona y de la selección, solicitaba una reunión con Tavecchio y adelantaba una solución: si se aceptan sus reivindicaciones, habrá final. Y si dimite Belloli, una posibilidad que cobra fuerza en Italia.