El Real Madrid remonta al Girona y coge ventaja en los cuartos de la Copa

  • Gran partido de Vinícius, Benzema y Ramos (dos goles) ante los catalanes, que plantaron cara.
Sergio Ramos celebra su gol al Girona ante Gorka Iraizoz.
Sergio Ramos celebra su gol al Girona ante Gorka Iraizoz.
EFE

El Real Madrid sí quiere la Copa. O eso al menos se desprende del 11 que sacó ayer Solari ante el Girona en la ida de los cuartos, con pocas rotaciones y muchas ganas. Los catalanes se pusieron por delante y llegaron a empatar a dos, pero el arreón final de los blancos les da una interesante ventaja de cara a la vuelta (4-2).

Volvió Marcelo a la titularidad, pero el lateral tardó poco en demostrar por qué ha perdido el puesto. Una buena jugada por la izquierda de Raúl García acabó con un centro que Lozano, solo y con el brasileño demasiado lejos, empujó a la red a placer.

Al Madrid le tocaba remontar, y en la banda derecha encontró una autopista. Entre Odriozola y Lucas Vázquez hicieron mucho daño, y un pase del vasco, que ganó línea de fondo ya en el área, lo remató el gallego para empatar.

El dominio de los blancos fue total ante un Girona que esperaba, como sucedió en el Wanda la semana pasada, continuar con su efectividad a la contra. Vinícius fue, de nuevo, de lo mejor de su equipo, y lo intentó sin descanso. Tras levantar al Bernabéu en un par de ocasiones, el brasileño controló al borde del área, Lozano le dio una patada a destiempo y el árbitro, que había decidido no pitar minutos antes un posible penalti a Modric, esta vez sí señaló los once metros. Sergio Ramos, de nuevo a lo Panenka, no falló.

En un día de regresos, reaparecieron tras sus lesiones Kroos y Marcos Llorente, y el canterano no lo pudo hacer con peor suerte. En un córner del Girona, su compañero Nacho le desequilibró y el centrocampista, con la mano levantada, tocó el balón. No perdonó Granell, que coló el balón en toda la escuadra.

De nuevo se veía con un mal resultado el Madrid, y de nuevo sacó entonces su mejor versión. Otra vez fue Vinícius el detonante, con una buena jugada por la izquierda para ceder a Marcelo. Su centro lo remató Sergio Ramos, ese defensa con espíritu de delantero que buscó el área con convencimiento para conectar un gran cabezazo.

El Madrid no se conformó ante un resultado que no era del todo bueno, y de nuevo apareció Vinícius, decisivo, cuyo centro encontró esta vez a Benzema, que hizo el cuarto.

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