Conor McGregor
Conor McGregor sale de la comisaría esposado tras un incidente. EFE

Conor McGregor no tendrá que vestir de naranja ni de rayas en un presidio estadounidense. El irlandés se enfrentaba a una pena de cárcel, después de que en abril hiriese a otro luchador, Michael Chiesa, al lanzar una valla contra el autobús donde se encontraba. La consecuente denuncia dio con sus huesos en un calabozo, si bien al final no ha pasado a mayores.

'The Notorious' ha decidido declararse culpable de desorden público ante la corte de Brooklyn, lo que le ha ahorrado un costoso y largo juicio y la posibilidad de cárcel. A cambio de eliminar los cargos más graves, aceptó pactar con el fiscal una reducción de pena. Se enfrentaba a una larga condena, ya que estaba acusado de tres cargos de asalto y uno de conducta criminal.

El juez Raymond Rodríguez le ha condenado a cinco días de servicio comunitario, tres clases de manejo de la ira, una severa multa y una orden de alejamiento contra los heridos en el suceso en el Barclays Center de Nueva York, hasta julio de 2020. "Estoy agradecido con el fiscal y el juez por permitirme seguir adelante. Quiero decirles a mis amigos, mi familia, mis fanáticos, gracias por el apoyo", ha dicho McGregor a la salida del tribunal.

La satisfacción de McGregor se debe a que con este castigo no le quedarán antecedentes penales, por lo que podrá mantener el visado de acceso a Estados Unidos.