Michael Boogerd
El ciclista neerlandés Michael Boogerd, durante su participación en el Tour de Francia de 2007. OLIVER WEIKEN / EFE

El exciclista holandés Michael Boogerd, uno de los iconos del deporte del pedal en los Países Bajos, admitió haber recurrido al dopaje durante una década, entre 1997 y 2007, en un período que incluye su victoria en la etapa del Tour de Francia que acabó en La Plagne (2002) y su primer triunfo en la clásica Amstel Gold Race (1999). Otro ángel caído en el seno del Rabobank.

No se puede decir que haya usado dopaje de forma estructural en esos diez años, pero sí en varios períodos

La confesión de Boogerd, de 40 años, se suma a las admisiones de otros exciclistas del Rabobank (en la actualidad denominado Blanco Cycling Team) como Grischa Niermann, Danny Nelissen,Thomas Dekker, Marc Lotz, Michael Rasmussen, Levy Leipheimer o Theo de Rooij. "He recurrido a EPO, cortisona y en los últimos años a transfusiones de sangre", confesaba Boogerd en sus extrevistas exclusivas concedidas al canal de televisión NOS y el diario De Telegraaf.

Arrepentido

Boogerd mostró su arrepentimiento por haber recurrido al dopaje y por no haberlo reconocido hasta ahora, cuando lleva retirado más de un lustro. El guión normal de otras confesiones.

"Me arrepiento de haber formado parte de esa cultura del ciclismo, me arrepiento de no haberlo dicho antes. No se puede decir que haya usado dopaje de forma estructural en esos diez años, pero sí en varios períodos, generalmente de entrenamientos. Aunque también he corrido con frecuencia limpio el Tour de Francia",  indicó.

El que fuera gran figura del Rabobank confesó que en 1997 empezó a usar EPO, pero debido a que es algo "demasiado arriesgado" pasó a las transfusiones de sangre, para lo que viajó hasta el laboratorio Humanplasma, de Viena, un centro que ha alimentado varios casos de dopaje generalmente en deportes de nieve. "Siempre fui cuidadoso. Nunca tomé ningún riesgo. No quería productos peligrosos. Fue un uso moderado, nunca cerca de los límites de un control positivo", indicó.

Cultura del dopaje

Michael Boogerd se suma a la idea, realzada por la confesión de Lance Armstrong, de que las prácticas dopantes eran una parte más del ciclismo, "como inflar las ruedas o llenar los botellines": "En la cultura del ciclismo el dopaje era algo que se daba por descontado". Un sistema que fue capaz de sobrevivir con cierta fortaleza, visto lo visto, aún a pesar del primer aviso que supuso el caso Festina durante el Tour de 1998. Un escándalo entonces visto como un punto y final.

En la cultura del ciclismo el dopaje era algo que se daba por descontadoEn otro pasaje de las entrevistas, sin embargo, Boogerd descarta mencionar algún tipo de red organizada o la implicación de algún otro corredor: "Hablo por mí mismo y por nadie más". Boogerd descartó haber mantenido vínculos con doctores como Francesco Conconi, Michele Ferrari o Eufemiano Fuentes, aunque sí con Stefan Matschiner en el laboratorio Humanplasma de Viena.

El exciclista reconoció que la "responsabilidad" por el uso de sustancias prohibidas es exclusivamente suya y no del sistema: "Ahora reconozco mis fallos, de los que sólo yo soy responsable", aclaró.