Ernesto Valverde
Ernesto Valverde, entrenador del Barcelona. EFE

Aunque el gol de Coutinho de penalti en el minuto 85 deja vivo al Barcelona en la eliminatoria de Copa del Rey contra el Levante, la derrota ha dejado muchas lecturas negativas del estado del Barcelona, especialemente cuando no tiene a Leo Messi.

En un once con nueve cambios con respecto al partido anterior, Ernesto Valverde dio oportunidad a los jóvenes como Chumi o Miranda en la defensa, en la que se estrenó el colombiano Murillo recién llegado. Ni el ex del Valencia ni, sobre todo, los canteranos demostraron nada para volver a apostar por ellos.

Chumi, como central, falló clamorosamente en los dos goles, ayudado por la aún inadaptación de Murillo. La banda en la que estaba Miranda se convirtió en una auténtica autopista para las internadas levantinistas, y tanto Rochina como Cabaco aprovecharon los espacios que dejaba para mirar hacia Boateng y Mayoral.

La reacción de Valverde a la mala imagen mostrada en la defensa culé deja muy señalada a la Masía: a Miranda se lo quitó de encima en el descanso para dar salida a Sergi Roberto y a Chumi le dio algunos minutos más hasta que llamó a Lenglet para ayudar a Murillo en una zaga en la que se notó la ausencia de Piqué y del lesionado Umtiti.

En ataque tampoco dieron mejor imagen, y esta vez no fue sólo la cantera. Dembélé, excepto alguna carrera, desapareció. Coutinho, el fichaje más caro de la historia del Barça, sólo mostró algo cuando tiró el penalti. Y Malcom, recién salido de lesión, tampoco dejó nada destacable.

Tuvo que ser Denis Suárez quien liderara el arreón final del Barcelona. Un futbolista que no cuenta para Valverde ni para el Barcelona y que apunta a una salida inmediata al Arsenal cedido fue el mejor del equipo que lidera la Liga con autoridad.