Bea Corrales: una tremenda racha para impulsar el bádminton

  • La madrileña ha encadenado cuatro finales en el Circuito Europeo de una modalidad deportiva que desata pasiones en el este asiático.
  • "La gente, cuando lo cata, comprueba que el bádminton no se reduce a pasar el volante de un lado a otro de la red", defiende.
  • El volante, frágil, cuenta con dieciséis plumas sacadas del ala izquierda de un ganso y en un partido de individuales pueden emplearse hasta quince.
  • Este fin de semana se disputaron los Nacionales en A Estrada (Pontevedra) con éxitos para Pablo Abián (séptimo título consecutivo) y Carolina Marín (quinto).
La madrileña Bea Corrales posa en las instalaciones donde suele ejercitarse en Madrid.
La madrileña Bea Corrales posa en las instalaciones donde suele ejercitarse en Madrid.
JORGE PARÍS

Será por sus estilizadas raquetas con aires de sacudidor, será por ese peculiar volante con plumas que protagoniza su juego, el bádminton mantiene aún un punto exótico que se mezcla con el desconocimiento. No es el más retransmitido por la tele, desde luego. Y muchas menciones se estancan en la singularidad de que sean dieciséis plumas del ala izquierda de un ganso, ni más de menos, las que coronen cada volante. Deporte olímpico desde Barcelona 1992, su esporádica e intermitente difusión por estos lares contrasta con el fervor con el que se sigue en el este asiático. En China, en Malasia, en Indonesia, en Taiwan... el bádminton despierta tantas pasiones como aquí puede hacerlo un Madrid-Barça de fútbol. Tal cual. "Para los chinos es un deporte nacional. Durante una concentración acudimos a un enorme pabellón que en su planta inferior tenía todo ocupado por mesas de tenis de mesa y en la superior, todo pistas de bádminton. Y los rostros de los más grandes jugadores copan las vallas publicitarias". Quien habla es Bea Corrales,  una  madrileña que, en un hito sin precedentes para el bádminton español , ha encadenado cuatro finales en torneos del Circuito Europeo.

Corrales, que en los Nacionales disputados este fin de semana en Pontevedra perdió en cuartos de final con Carolina Marín, luchó por el título en Rumanía, Francia, Finlandia y Holanda. El balance, desde luego muy positivo; tres triunfos y una derrota. El subcampeonato llegó tras caer con la onubense Marín, en una inédita final continental íntegramente española. Marín, más joven, 19 años contra 20 de Corrales, ha sido designada la jugadora europea del año y en la pasada Axiata Cup de Indonesia, un torneo mixto por equipos parecido a la Copa Hopman de tenis, fue la única representante del equipo de Europa que acabó invicta. Ni Marín, número 30 del mundo, ni Corrales, número 45, andan exclusivamente por España.

La andaluza compite para un club del país que es la gran potencia de este deporte en Europa: Dinamarca. Corrales  lo hace en el Club Chambly francés. Unos ingresillos que vienen bien. Los recortes presupuestarios se notan en las federaciones más pequeñas y en el caso del bádmiton su federación y los jugadores asumen una cofinanciación de las competiciones internacionales. Tampoco vienen mal los entre 1.000 y 1.500 dólares de premio de un torneo categoría challenge, como el holandés. "En otros deportes se maneja mucho más dinero, pero todos estos premios los invierto para mejorar, en el fisio, en el podólogo...", añade Corrales.

Un deporte muy cansado para Nadal

"Los resultados están muy bien, pero las victorias se celebran y ahí quedan. Me gusta ir día  a día. El palmarés es algo completamente secundario. Prefiero que todos esos éxitos sirvan para dar a conocer este deporte, esa sería una satisfacción mayor", explica. Una labor, la promocional, complicada. Y más con el tenis y el pádel como deportes de raqueta predilectos. "La clave está en la práctica. Con sinceridad, conozco pocas personas que no les guste el bádminton una vez que lo han practicado. Es una pasada", explica. Y lo argumenta: "La gente, cuando lo cata, comprueba que no se reduce a pasar el volante de un lado a otro de la red. Y luego cuando ve un partido de alta competición alucina con el despliegue físico. El bádminton es un deporte de resistencia, de mucha intensidad. Requiere reflejos, habilidad, movilidad y explosividad. Un partido de individuales normal dura entre media hora y 40 minutos. A partir de ahí ya sería un partido más largo. Todo es muy intenso". Hasta Rafa Nadal bromeaba sobre esa cuestión con el técnico de Bea, Fernando Rivas. "Durante los Juegos de Pekín mi entrenador tuvo la oportunidad de hablar con él y Nadal decía de broma que él no jugaba al bádminton que eso cansaba muchísimo".

Corrales llegó al bádminton a través su hermano, tres años mayor. Adrián lo descubrió en las clases de educación física en el instituto y comenzó a practicarlo. Y se inició el contagio. Al principio, con Bea en los 10 años, todo era un juego de un par de horas a la semana.  Con 16 años ya entró a trabajar con el equipo nacional. "La verdad es que empecé tarde con respecto a la edad de iniciación en  los países asiáticos o Dinamarca, pero con 13 o 14 ya estaba más  involucrada, entrenándome más horas  y apasionándome".

¿Y llegados a este punto ha pensado nunca instalarse en un país de más fervor por el bádminton? "Para mí lo más importante es la calidad del entrenamiento. Y sé que a día de hoy en el sitio donde más puedo mejorar mi rendimiento y evolucionar en mi carrera es en Madrid. Nunca se puede cerrar ninguna puerta para el futuro, claro". En Europa, cosas también de la cantera, se apuesta más por un trabajo de calidad donde se tiene en cuenta lo táctico, lo técnico, lo físico e incluso lo psicológico. En China los técnicos gestionan numerosos pelotones de cientos y cientos aspirantes que se someten a muchos esfuerzos. "Y claro, esos diez que terminan saliendo acaban siendo buenísimos. Eso en Europa, sin tanta cantera, no se puede hacer. No dijo que sea un sistema mejor o peor, pero a mí me gusta más el europeo", resalta Corrales. Y también destaca el trabajo del psicólogo del Consejo Superior de Deportes, y catedrático universitario, Pablo del Río: "Me está ayudando mucho a centrarme en el objetivo, a gestionar qué tengo que hacer para ganar".

Los volantes, esos extraños objetos

De raíces múltiples, por un lado la vía china y por otro la hindú modelada posteriormente por la aristocracia británica, el bádminton no pasa desapercibido por su "pelota de juego". El penacho de su volante sigue cautivando la atención. Dieciséis plumas del ala izquierda de un ganso. ¿No podría darse un cambiazo? ¿Dar gato por liebre? ¿Gallina por ganso? "Puede parecer una superstición –ríe Corrales-, pero no lo es. Es algo que se nota. Un profesional se daría cuenta de que pasa algo raro. El volante no volaría igual con plumas del ala derecha".

El elemento central del bádminton  tiene de delicado lo que de llamativo. "A nivel profesional, la pluma puede romperse cada dos puntos y, sobre todo en la modalidad de dobles, se puede llegar a cambiar de volante hasta 40 veces. Es muy peculiar. E incluso se recurre al volante para parar los partidos. Imaginate a un rival que ha enganchado una racha de cinco o seis puntos a su favor. Para parar un poco el juego mucha veces se pide un cambio de volante y, si el rival no quiere, al final decide el árbitro". A nivel de iniciación se emplea un volante de nylon, más ligero y práctico. Y más económico también.

Los volantes son caros. Un bote con 22 volantes puede costar unos 25 euros. Y su vida útil es muy relativa. Entre 10 y 15 es la media de gasto por partido. Andan desarrollando volante más sintéticos. "Pero todavía no se han introducido a nivel de competición", indica Corrales. Como el ojo de halcón, un sistema de cámaras de precisión para las líneas del campo que se probarán en un próximo torneo en Indonesia.

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