Teresa Portela, palada a palada hasta sus históricos séptimos Juegos Olímpicos

  • La palista gallega es la primera mujer española en llegar a las siete participaciones olímpicas.
Teresa Portela con su medalla de plata en piragüismo en Tokio 2020.
Teresa Portela con su medalla de plata en piragüismo en Tokio 2020.
Nacho Casares / Comité Olímpico Español
Teresa Portela con su medalla de plata en piragüismo en Tokio 2020.

Sídney, Atenas, Pekín, Londres, Río, Tokio... y ahora París. La palista Teresa Portela ya está clasificada para la próxima cita olímpica, los séptimos Juegos de su carrera, un hito solo alcanzado en España por el marchador Jesús Ángel García Bragado, con ocho participaciones.

La gallega de 41 años lleva toda una vida unida al piragüismo. Era muy joven aún cuando debutó en Sídney. Corría el año 2000, ella tenía solo 18 y ya demostró al planeta que estaba dispuesta a darlo todo en los siguientes 20 años. Y lo hizo. Se convirtió en una de las mejores de la historia en las pruebas de aguas tranquilas y sprint.

Su primera experiencia en una cita olímpica le sirvió de aprendizaje para cuatro años después rozar las medallas en Atenas. Entonces acabó con dos diplomas olímpicos, los primeros de su carrera profesional, en K2 500 y K4 500. La gloria tuvo que esperar, pero terminó llegando.

Puso toda la carne en el asador para conseguir medalla en Pekín. No fue suficiente. Se tuvo que conformar, una vez más, con el quinto puesto. A los cuatro años, en Londres y con 30 ya, el deporte fue aún más cruel con la palista gallega.

En sus cuartos Juegos Olímpicos, Portela intentó la medalla en el K-1 200. Quedó cuarta. Rozó el éxito con la punta de los dedos. Fue su mejor puesto hasta ese momento, pero el más duro. Regresó de allí con la sensación de no poder conseguirlo. Volvió a intentarlo.

Antes, entre Londres y Río, tomó la decisión más importante de su vida: ser madre. Tuvo muchas dudas, no sabía cómo después podría continuar su carrera deportiva, pero se aventuró a ello y todo le salió bien. No quería renunciar ni a una cosa ni a la otra. Y en 2016 se plantó en Brasil tras ese descanso 'obligado' por la maternidad.

Allí llegó sin nada que perder. No tenía tantas expectativas y tan solo pudo obtener un sexto puesto. Parecía su última oportunidad para subirse al podio olímpico, pero todavía le quedaban paladas suficientes.

A Tokio llegó con 21 años de carrera y 32 medallas mundiales y europeas a sus espaldas. También con la ilusión del primer día. En la modalidad de K-1 200, Portela consiguió su tan ansiada medalla olímpica. La gallega ganó la plata. Se quitó un peso de encima que le había perseguido desde Sídney. Ahora quiere rematar en París.

Teresa se apunta a su séptima participación olímpica tras certificar su clasificación en la tripulación del K-4 500 m durante el selectivo disputado en Verducido (Pontevedra). En París, con 42 años ya cumplidos, dará sus últimas paladas como deportista olímpica. El objetivo, otra medalla más.

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