La casa de Al-Khelaifi fue registrada durante la rueda de prensa de Luis Enrique con el PSG

Nasser Al-Khelaïfi, durante la rueda de prensa de Luis Enrique como nuevo técnico del PSG.
Nasser Al-Khelaïfi, durante la rueda de prensa de Luis Enrique como nuevo técnico del PSG.
EFE / EPA / YOAN VALAT
Nasser Al-Khelaïfi, durante la rueda de prensa de Luis Enrique como nuevo técnico del PSG.

Los líos se acumulan en el despacho del presidente del Paris Saint-Germain, Nasser Al-Khelaifi. El qatarí hace frente a una investigación policial por presunto secuestro y tortura en Francia mientras trabaja en despejar las incógnitas que rodean el futuro de Kylian Mbappé —para una renovación o una venta—, y dirige el club parisino, al que este miércoles llegó Luis Enrique.

La puesta de largo del asturiano como nuevo técnico del campeón de la Ligue 1 se retrasó varias veces y arrancó tres horas más tarde de lo previsto inicialmente. Y mientras tenía lugar la presentación del entrenador con el PSG, un registro judicial se llevaba a cabo en el domicilio de Al-Khelaifi en el marco de la investigación por presunto secuestro y tortura al lobista Tayeb Benabderrahmane.

No fue ese el motivo de la demora en la rueda de prensa en el centro de entrenamiento en Poissy, pues los investigadores y el juez instructor se desplazaron al aeropuerto para esperar al aterrizaje del qatarí, que firmó su consentimiento a que el registro se produjese sin estar presente.

Un portavoz suyo citado por France Info subrayó que el dirigente cooperó con las autoridades "como ha ocurrido desde el primer día" e insistió en que "Nasser Al Khelaïfi es una víctima en este asunto".

En el origen de todo está la denuncia de Tayeb Benabderrahmane, un empresario francoargelino que se instaló en Doha en junio de 2019 contratado por el Comité Catarí de los Derechos Humanos como consultor.

El lobista sostiene que al año siguiente estuvo secuestrado seis meses en una prisión secreta, donde fue interrogado sobre documentos supuestamente comprometedores para el máximo responsable del PSG.

Finalmente fue autorizado a abandonar el país a finales de 2020, pero sólo después de firmar un protocolo que le obligaba a mantener lo ocurrido en secreto y a no divulgar esos documentos.

La semana pasada, el juez instructor francés dirigió el registro de las oficinas de la exministra de Justicia y alcaldesa del distrito VII de París, la conservadora Rachida Dati, así como las de los abogados Olivier Pardo y Francis Szpiner por su posible implicación en la trama.

Según Benabderrahmane, la exministra hizo de intermediaria para que él firmase bajo presión ese acuerdo de confidencialidad favorable a los intereses de Catar.

Los abogados de Al Khelaïfi habían anunciado en abril que tenían intención de formalizar una denuncia por difamación contra el lobista.

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