La selección española de baloncesto se baña en oro en el Mundial sub-19

La selección española sub-19 celebra la conquista del Mundial.
La selección española sub-19 celebra la conquista del Mundial.
Federación Española de Baloncesto.
La selección española sub-19 celebra la conquista del Mundial.

La selección española sub-19 se proclamó este domingo en Debrecen (Hungría) campeona del mundo por segunda vez en su historia tras derrotar, por 73-69 en una apasionante final que se tuvo que decidir tras una prórroga, a Francia, que se quedó sin su primer título y reeditó la plata conseguida en 2021.

Veinticuatro años después del triunfo, en Lisboa 1999, de los bautizados como juniors de oro -entre los que figuraban jugadores de la talla de Pau Gasol, Raül López, Juan Carlos Navarro o Felipe Reyes- el equipo español volvió a tocar la gloria al culminar con éxito un torneo en el que ha terminado invicta y en el que ha superado con autoridad a todos sus rivales, dejando todo el sufrimiento para la final.

Porque Francia dominó el marcador durante la mayor parte del partido, supo atar a las figuras emergentes del baloncesto español y plantó cara hasta el final con un coloso Zacharie Perrin, que mantuvo a su equipo durante muchos minutos y terminó con cifras de MVP: catorce puntos, veinte rebotes y 31 créditos de valoración.

Con cuatro puntos consecutivos de Izan Almansa pareció empezar mejor el equipo español, aunque respondieron rápidamente los galos con un 0-5 que le puso por primera vez por delante en el marcador. Las defensas se ajustaron rápidamente en ambos bandos, lo que motivó que las canastas llegasen con cuentagotas.

Jordi Rodríguez tomó el relevo anotador para mantener el choque igualado ante un rival que, impulsado por su valioso triunfo en la víspera ante Estados Unidos, no se achantaba y se mostraba sólido en ambos lados de la pista, con Melvin Ajinca como estilete y Zacharie Perrin dominando los rebotes, con catorce capturas en la primera parte, solo dos menos que todo el equipo español.

Sin un dominador claro, el primer cuarto terminó con un ajustado 19-18 y con los errores en el tiro libre como lunar en el equipo que dirige Dani Miret, donde solo vieron aro en esos primeros diez minutos tres jugadores, Rodriguez (10), Almansa (6) y Rafa Villar (3).

Francia lograba incomodar cada ataque de un equipo que llegaba a la final como único invicto de un torneo en el que había superado a todos sus rivales con total autoridad. En esta ocasión, la defensa planteada por Lamine Kebe se le atragantaba y también sufría para contener sus acometidas ofensivas.

Sin fluidez en ataque ni dominio en el rebote, España se vio cuatro abajo en el ecuador del segundo periodo, por lo que tuvo que tirar de actitud defensiva para evitar males mayores, lo que le permitió irse al descanso con solo un punto de desventaja (28-29) lastrada por sus malos porcentajes en tiros de dos (28%) y su mala primera parte desde la línea de personal, donde falló nueve lanzamientos.

En la reanudación, España tardó tres minutos en recuperar el mando de una duelo que seguía sin dueño, pero la alegría le duró poco. Francia seguía dominando bajo aros y frenando a una selección que echaba de menos la aportación de Izan Almansa y Jordi Rodríguez, sus mejores hombres en el torneo, lo que al menos compensaba con su actitud defensiva.

Dicha actitud permitía robos atrás que minimizaban algunos errores desde el perímetro y la línea de personal. España seguía sin carburar al nivel que en los partidos anteriores, pero al menos se mantenía a tiro a falta de diez minutos (41-43, min 30).

Un triple lejano de Rodríguez volvió a adelantar a su equipo pero cada golpe era respondido de inmediato por el conjunto galo, que metió una marcha más en su juego para lograr su máxima ventaja de la tarde a seis minutos del final del tiempo reglamentario, lo que encendió las alarmas en el banquillo español (46-53).

De nuevo se levantaron los jugadores de Dani Miret, con un 6-0 que le mantenía con vida, hasta que tres triples con las firmas de Alexandre Bouzidi, Alexandre Dam y Melvine Ajinca supusieron un jarro de agua fría para sus intereses.

Miller se echó entonces el equipo a sus espaldas y un par de aciertos suyos y un tiro lejano de Jordi Rodríguez a 18 segundos del final del último cuarto llevó el partido a la prórroga (63-63, min 40).

Rafa Villar estrenó el tiempo extra con cinco puntos que fueron respondidos de inmediato por un acertado Ajinca que estaba haciendo mucho daño desde todas las posiciones, pero España supo mantener su buen tono defensivo y logró rematar el segundo título mundial de su historia, 24 años después del éxito de unos juniors de oro que marcaron entonces a toda una generación y hoy encontraron unos dignos sucesores.

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