Los graves daños que Beatriz Flamini podría haber sufrido en su salud por sus 500 días en el interior de la cueva

Momento de la salida de la alpinista española de la cueva en la que ha estado 500 días.
Momento de la salida de la alpinista española de la cueva en la que ha estado 500 días.
JORGE GUERRERO/AFP via Getty Images
Momento de la salida de la alpinista española de la cueva en la que ha estado 500 días.

La deportista Beatriz Flamini ha salido de una cueva de Motril (Granada) tras permanecer bajo tierra durante 500 días. Lo que empezó siendo todo un reto y un experimento científico ha acabado convirtiéndose en un récord mundial de espeleología.

El objetivo del reto era estudiar cuáles pueden ser las consecuencias del aislamiento social y la desorientación temporal extrema en una persona. Y es que, aunque al parecer ella se encuentra en muy buen estado, podría no haber corrido la misma suerte y terminar experimentando algún que otro problema derivado de esta aventura. 

Las personas que permanecen durante un tiempo prolongado en aislamiento pueden llegar a padecer importantes síntomas de depresión, ansiedad y problemas de memoria, tal y como ha contado Saúl Martínez-Horta, experto en Neuropsicología, a 20minutos

Beatriz Flamini abraza a uno de sus familiares nada más salir de la cueva en Granada.
Beatriz Flamini abraza a uno de sus familiares nada más salir de la cueva en Granada.
AFP via Getty Images

Además de la depresión, Martínez-Horta asegura que una de las principales consecuencias que podría haber sufrido son las alucinaciones: "Es resultado de todo aquello que sigue haciendo un cerebro habituado a procesar estímulos del entorno cuando lo aislamos de estos ellos. Esta ausencia provoca algo parecido a la desinhibición de zonas cerebrales dedicadas al procesamiento de los sonidos o de las imágenes desencadenando que estos se perciban en ausencia de los mismos".

Aunque depende del estado psicológico y mental de la persona en muchos casos, cuando se trata de alguien con vulnerabilidad previa, "podría suponer la descompensación de mecanismos que antes operaban con suficiente eficiencia como para que un problema latente no se hiciese evidente".

De hecho, el experto afirma que eso ya sucedió "durante el confinamiento por la pandemia, cuando personas mayores desarrollaron cuadros de compromiso cognitivo que, sin duda, dependían de cambios a nivel cerebral que ya llevaban tiempo presentes, pero que eran capaces de ser compensados hasta que el aislamiento los descompensó".

Una vez cumplido el desafío y habiendo superado los 500 días en aislamiento, la mejor forma de recuperarse de las posibles consecuencias psicológicas es "devolviéndole al cerebro el contacto con aquello que ha contribuido a su desarrollo, es decir, el contacto social".

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