El Manchester United golea al Betis en Old Trafford y se acerca a cuartos de final

Manchester United- Real Betis.
Manchester United- Real Betis.
EFE
Manchester United- Real Betis.

Mala noche europea para el Betis en el 'teatro de los sueños', que se convirtió en escenario de la peor pesadilla posible para el conjunto andaluz. El Manchester United, bajo una intensa nevada, se quitó de encima el peso de la goleada (7-0) que recibió el fin de semana ante el Liverpool, y dio buena cuenta del equipo dirigido por Pellegrini, que fue incapaz de dar con la tecla para controlar o sorprender a los 'red devils', y se ha dejado más de media eliminatoria en Inglaterra.

Aun así, el 4-1 final fue un castigo excesivo para los verdiblancos. El partido comenzó frío, como el ambiente de un Old Trafford donde se escuchaban más las gargantas béticas que las locales, hasta que un buen gol de Marcus Rashford calentó de sopetón el choque. El extremo inglés está de dulce este año, y lo corroboró adelantando a los suyos.

A pesar de ello, el Betis reaccionó y se hizo con el balón. Los contragolpes del United eran peligrosos, pero iban quedando encerrados en su área poco a poco. A la media hora de partido, de hecho, llegó el empate de los andaluces por mediación de Ayoze Pérez. El fichaje invernal proveniente de la Premier League ya conocía el escenario, y se puso a su altura con un soberbio golazo pegado al poste derecho de De Gea, con un golpeo de empeine exterior precioso.

Sin embargo, la alegría bética duró lo que duró el descanso, porque los pupilos de Ten Hag salieron a por todas al segundo periodo, y prácticamente finiquitaron la eliminatoria. A los seis minutos, Antony recibió un balón en el pico del área de parte de Bruno Fernandes, y en un abrir y cerrar de ojos sacó un latigazo a la escuadra, imposible para Claudio Bravo.

Otros seis minutos después, con el Betis todavía ‘grogui’, fue el propio volante portugués quien ganó la partida a la defensa verdiblanca, rematando en el primer palo completamente solo un córner que parecía inofensivo. Lo siguieron intentando sin mucho éxito los jugadores del equipo sevillano, estrellándose contra un Casemiro descomunal al mando de la zaga mancuniana, y Weghorst remató la faena de rebote en el 81.

Solo un hilo de esperanza mantiene al Betis con vida, que se aferra a la mística del Benito Villamarín y al incondicional apoyo de su hinchada para poder equilibrar de nuevo la balanza y soñar con una remontada que se antoja muy complicada, pero no imposible.

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