El paupérrimo estado del Valencia Street Circuit, escenario de una de las victorias más legendarias de Fernando Alonso

Una de las curvas del antiguo Valencia Street Circuit
Una de las curvas del antiguo Valencia Street Circuit
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Perros abandonados paseando. Vallas rotas. Jóvenes más pendientes de sus litronas que del ruido de sus coches. Bien podría ser el inicio de una historia del cine quinqui de principios de los 80 con Eloy de la Iglesia, pero se trata de los habitantes del que, durante unos años, fue el orgullo del automovilismo español.

Diez años después de su última carrera, el Valencia Street Circuit está totalmente abandonado. El escenario donde Fernando Alonso logró una de sus victorias más recordadas, precisamente la última vez que hubo una carrera ahí, es a día de hoy poco más que un poblado chabolista. "Parece que la ciudad ha renunciado a esta zona de la ciudad", admiten algunos turistas que se han acercado aprovechando la Semana Santa.

Los bloques de cemento han sustituido las antiguas separaciones entre los boxes, y la pintura desconchada en los límites de la pista recuerdan que ahí hubo un circuito. Pero lo cierto es que ahora es una zona que es digna de los suburbios de una ciudad grande. Gente con serios problemas sociales aprovechan el abandono para hacer del otrora circuito su territorio. No es extraño que ni siquiera la policía se atreva a pasar por aquí: no merece la pena.

Los antiguos boxes del Valencia Street Circuit
Los antiguos boxes del Valencia Street Circuit
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Pasear por un circuito de Fórmula 1 no es nada sencillo, excepto para quienes visiten Mónaco. En Valencia, en los años de gloria, se intentó hacer algo similar... y salió mal.

Actualmente se puede entrar simplemente saltando uno de los muchos agujeros que hay en las vallas. No es extraño que, en los días de fiesta, se vea a aficionados de la Fórmula 1 paseando por aquí, viendo entre asombrados y asustados cómo está el que pudo ser el orgullo de los muchos circuitos que han acogido un Gran Premio de F1.

La zona de los boxes es digna de escenario de película de terror. La estructura metálica que albergó, en su tiempo, las 'tripas' del Gran Premio es ahora poco más que un vertedero lleno de inmundicia. Los pocos que se atreven a entrar en esa parte del antiguo circuito salen asqueados. No quedan ni las gradas completas: ahora sólo están las bases y poco más.

La corrupción como legado

Lo que ahora es una serie de calles con chabolas fue un orgullo para el gobierno de Francisco Camps. Un fiasco cuyo coste no queda claro aún a día de hoy.

Aunque los negocios de Bernie Ecclestone y Camps quedaron confirmados de manera fehaciente, no ha habido culpables de momento (la jueza archivó la investigación). Lo que iba a ser un circuito a coste cero, según prometió el expresidente, arrojó un saldo negativo de 66 millones de euros a las arcas públicas, una vez restado los ingresos. Además, se deben sumar los más de 30 millones de deuda que quedó por parte de la Generalitat.

El Valencia Street Circuit albergó cinco Grandes Premios, entre 2008 y 2012. Nunca se ha vuelto a intentar recuperarlo, ni posiblemente se intente.

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