¿Dónde está la tumba de Maradona? Policía, cámaras y un cementerio muy selecto

Imagen aérea del entierro de Maradona.
Imagen aérea del entierro de Maradona.
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El cementerio Jardín Bella Vista, en San Miguel, es el camposanto en el que descansa Diego Armando Maradona. La tumba del mítico ‘10’ está rodeada de cámaras de seguridad y cuenta con la única placa que se ilumina de noche en todo el recinto. En ella aparece la frase “Gracias a la pelota”.

Desde que Maradona fue enterrado el 26 de noviembre de 2020, a sólo unos centímetros de los féretros de su padre y su madre, su cuerpo comparte espacio con otras 35.000 parcelas repartidas en las 13 hectáreas de este cementerio privado situado a 40 km. del centro de Buenos Aires. Un entorno en el que la tumba de Diego tiene que cumplir con lo dictado por el recinto.

Siguiendo las normas del cementerio, Maradona sólo ha podido ser visitado por sus familiares, como el resto de tumbas, todas ellas idénticas y siguiendo con el patrón del recinto. No está permitido que ninguna lápida tenga placas metálicas o materiales diferentes al mármol o granito. Además sólo se pueden colocar flores naturales (nunca de plástico).

Fieles aficionados y seguidores del astro argentino expresan su sentimiento rindiéndose a los pies del '10'.

Lo que sí diferencia a la tumba de Maradona de las del resto del cementerio Jardín Bella Vista son tres particularidades derivadas de una orden judicial apoyada por la familia: 1) Nadie puede acercarse a menos de 15 metros de la lápida; 2) Un policía vigila durante las horas que está abierto el cementerio para que ningún familiar del resto de difuntos tome fotos o grabe vídeos; 3) Una cámara de seguridad cubre el perímetro de la lápida durante las 24 horas del día.

“Diego venía seguido a ver a sus padres”

El cuidador del cementerio Jardín Bella Vista, Hugo Gómez, explicó a La Nación, una serie de curiosidades que rodean a la tumba de un Maradona que conocía sobradamente el recinto. 

Acá están enterrados doña Tota y don Diego. Él venía seguido a ver a sus padres y me saludaba, siempre me decía ‘hola, maestro’. Se pasaba horas al lado de la tumba de sus padres. Una vez yo estaba en la casilla y escuché a alguien hablando en voz muy alta, y por las cámaras de seguridad me di cuenta de que era él. Estaba llorando desconsoladamente”, recuerda Gómez. “La última vez que vino entró con una camioneta negra y estacionaron al lado de las lápidas. Lo ayudaron a bajar, pero le temblaban las manos, estaba mal. Creo que fue un par de semanas antes de su último cumpleaños. Le gustaba venir, acá nadie lo jodía”.

Ahora que el ‘10’ acompaña a sus progenitores y para mantener la paz alrededor del Jardín Bella Vista, no se han hecho excepciones en el cementerio. Como dicen los que conocen la zona, si no fuese por la patrulla policial situada en la entrada y el mural dedicado a Maradona que hay en uno de sus muros, nadie sabría que allí descansa el astro argentino.

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