Mbappé confirma el cambio de ciclo del fútbol mundial en la cara de un Messi fantasma

Mbappé y Messi, en el Barcelona-PSG
Mbappé y Messi, en el Barcelona-PSG
EFE

Hay partidos que pasan a la historia de la Champions League aunque no se decida un título en ellos. Aquella "partida de Playstation" de Messi ante el Arsenal en 2010, la remontada de Cristiano Ronaldo al Bayern en 2017... y sin duda el 'hat trick' de Mbappé en la ida de octavos de final de esta temporada ante el mismísimo FC Barcelona.

Kylian Mbappé Lottin se coronó en su primer partido en el Camp Nou, un feudo nada cómodo para muchos grandísimos jugadores. Tres goles de distinta factura pero que mostraron varias de sus múltiples cualidades por las que es no sólo la gran joya del PSG (con permiso de Neymar), sino el gran deseado por los aficionados de medio mundo, con los madridistas posiblemente en la 'pole'.

El primer gol fue de pura potencia y regate en una baldosa, ante un Lenglet que aún debe estar buscándole. Ter Stegen apenas pudo latiguear la mano para intentar parar ese obús.

El segundo llegó con una jugada de puro delantero centro: carrera, desmarque en el área y a esperar el centro de Florenzi, muy listo al borde del fuera de juego. Y el tercero en su cuenta particular, pura clase: balón aéreo, control y por toda la escuadra. Tres goles, tres estilos y un mismo autor.

¿Y Messi? Viendo el espectáculo en primera fila. Porque marcó el gol del penalti sobre De Jong, que si no, ni comparece. Un taconazo a Griezmann, unos cuantos desmarques que no llegaron a nada y prácticamente desaparecido ante el que, irónicamente, puede ser su equipo el año que viene. 

El delantero argentino, actual santo y seña del barcelonismo, demostró una pasividad impropia de una calidad fuera de toda discusión y duda, mientras enfrente contemplaba como un joven que ya es una realidad le pasaba por encima tanto en juego como en goles.

Si Messi sigue en el Barcelona, asumirá con certeza que Mbappé es cada vez más grande. Pocos dudan ya de que en un futuro no muy lejano (y él no se encarga de desmentirlo) acabará jugando en un gigante del fútbol mundial, más aún que un PSG construido como uno de los tentáculos del imperio de Nasser Al-Khelaifi. Si el argentino decide irse, es precisamente el conjunto parisino uno de los pocos que pueden asumir su coste... aunque por el camino tengan que desprenderse del propio Mbappé.

El cambio de ciclo es una realidad patente. Ahora Messi volverá a aparecer en Liga ante equipos como Cádiz, Elche o Sevilla, mientras que Mbappé lo hará contra Mónaco, Dijon o Burdeos. Pero esas no son las 'finales' que decantan la balanza. Y, ahora mismo, pocos se atreven a sostener que los pesos se decantan más hacia el lado del parisino que al del rosarino.

La estadística habla por sí misma: Mbappé y Messi se han enfrentado dos veces, una con sus selecciones y otra con sus equipos. El balance han sido cinco goles para el francés.

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