Expediente Vinicius: ‘crack’ para unos, un bluf para otros

  • El juego del brasileño no deja indiferente. O enamora o no gusta en absoluto. 
  • Tercer año de blanco, este tiene que ser el de su explosión... o el crédito se le empezará a agotar. 
Vinícius
Vinícius Jr en un partido con el Real Madrid.
EFE

Pocos jugadores levantan tanto revuelo mediático como Vinícius a tan temprana edad. Su descarada forma de jugar, siempre encarando, siempre buscando al rival, y su desacierto –a veces con errores obscenos– de cara a la portería contraria, hacen que en cada partido que juega, el brasileño sea siempre uno de los grandes protagonistas.

Vinícius llegó joven, muy joven al Real Madrid. Apenas tenía 18 años recién cumplido cuando, a cambio de 45 millones de euros, una de las grandes perlas del fútbol brasileño llegó a España. Su edad hizo que el club optara por hacerle jugar en el filial para que, progresivamente, se fuera incorporando al primer equipo; sin embargo, las urgencias aparecieron en el club blanco y todo se precipitó. Lopetegui no le dio ni una oportunidad, pero cuando fue cesado, Solari le dio la alternativa y el carioca se convirtió en la gran sensación de un equipo que parecía muerto tras la marcha de Cristiano Ronaldo.

Su fútbol era rock and roll, ritmo vertiginoso y cero complejos. Cada vez que le llegaba el balón, encara al rival, le desafiaba. Y se iba casi siempre. Sin embargo, cuando llegaba a la portería contraria, se le hacía de noche como pocas veces se ha visto en el mundo del fútbol. En la época de las redes sociales, esos fallos garrafales ante la meta contraria se convirtieron en memes y la afición se dividió entre los que veían en él a un futurocrack ("ya mejorara su puntería", decían) y los que le consideraban un auténtico bluf.

La siguiente campaña, Vinícius vio como el Real Madrid fichaba a una estrella mundial en su puesto, Eden Hazard, pero las constantes lesiones del belga le dieron de nuevo protagonismo. Su juego, sin embargo, no evolucionó: seguía rompiendo las defensas rivales desde la banda izquierda pero a la vez sumaba un sinfín de fallos impropios de un futbolista de su nivel cuando había que finalizar las jugadas. Cinco goles en 38 partidos era el fiel reflejo de su fútbol.

La presente temporada se antoja como una revalida para él. Con 20 años y ya una amplia experiencia al más alto nivel, se le exige que dé el paso adelante necesario para consolidarse en todo un Real Madrid. Y, de nuevo, las dudas, la división de opiniones, el sí pero no constante que está marcando su carrera. Esta vez comenzó de manera esperanzadora, con buenas actuaciones y dos goles en sus tres primeros partidos (ante Valladolid y Levante) que parecían anunciar un cambio en su juego. Por fin a su desequilibrio constante unía la calma suficiente ante la meta rival. Sin embargo, las dudas han vuelto a resurgir tras sus dos malas actuaciones ante Barcelona y Gladbach. En el Camp Nou, malogró numerosos contragolpes clarísimos para sentenciar el choque por su precipitación a la hora de tomar la decisión final. En Alemania, se le vio errático, como afectado por lo sucedido en el Clásico. Fue sustituido cuando había que remontar y Hazard mejoró sus prestaciones.

Un inicio de año con luces y sombras que refleja a la perfección su hasta ahora corta carrera. ¿Romperá en un crack al estilo Neymar o se quedara por el camino como le pasó a Robinho?

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