Funny games (2008)

Funny games (2008) - Cartel
Título V.O.:
Funny games
Año de producción:
2007
Distribuidora:
Warner Bros. Pictures International Spain
Género:
Thriller
Clasificación:
No recomendada menores de 18 años
Estreno:
4 de julio de 2008
Director:
Michael Haneke
Guión:
Michael Haneke
Fotografía:
Darius Khondji
Intérpretes:
Tim Roth (George), Naomi Watts (Anna), Boyd Gaines (Fred), Michael Pitt (Paul), Robert Lupone (Robert), Brady Corbet (Peter), Devon Gearhart (Georgie), Siobhan Fallon Hogan (Betsy), Susanne Haneke (cuñada de Betsy), Linda Moran (Eve)

Fotogramas de la película

Sinopsis

Ann, George y su hijo Georgie se disponen a pasar sus vacaciones en la casa de verano que tienen junto a sus vecinos. Lo que iba a ser una estancia perfecta, comienza a torcerse cuando un joven llamado Peter llama a la puerta para pedir huevos, haciéndose pasar por un invitado de sus vecinos. Ann se muestra extrañada ante las verdaderas intenciones del chico, pero ya no puede hacer nada. Aunque ella no lo sepa, acaba de entrar en un macabro juego, cuyas violentas consecuencias son impredecibles.

En 1997 el realizador alemán Michael Haneke rompió las tendencias del thriller con "Funny games", una película escrita y dirigida por él mismo, que quería llamar la atención sobre la violencia en los medios de comunicación. Pues bien, una década después, Haneke firma un remake de su propia película, eso sí, amparada por Hollywood y en lengua inglesa. No es habitual que los cineastas revisen sus creaciones, pero Haneke siempre quiso denunciar la excesiva presencia de violencia en el cine americano y qué mejor forma que rodando su película más provocativa en Estados Unidos. En "Funny games", el espectador se ve obligado a contemplar cómo es la violencia en realidad, para que provoque rechazo, una reflexión algo más profunda que la que ofrecen exitosas franquicias como "Hostel" o "Saw".

La presencia de Naomi Watts fue una de las condiciones para iniciar el proyecto. La protagonista de "El velo pintado" y "Promesas del Este", está acompañada por Tim Roth, el nuevo villano de "El increíble Hulk". Los jóvenes psicópatas que inician el macabro juego son Michael Pitt (Last days, Ocean's 13) y Brady Corbet (Thirteen, Thunderbirds). Destaca la actuación del pequeño Devon Gearhart.

Crítica

No tiene ni pies ni cabeza tratar "Funny games" como un objeto cinematográfico convencional. No lo es para bien o para mal. Haneke se ha propuesto filmar una película y no dar ni un solo argumento a público y crítica para hablar sobre la misma. ¿Decir qué? ¿Que "Funny games" versión 2008 es tan buena o tan mala como "Funny games" versión 1997? ¿Que si te gustó la una te gustará la otra y viceversa? ¿Que Haneke lo borda presionando con el pie en la garganta del respetable con una intensidad francamente incómoda? Perder el tiempo. La versión replicante de "Funny games" es una película espejo en la que se proyectan las mismas virtudes y defectos de su hermana mayor. La cuestión es otra bien distinta ¿Es Haneke un cineasta irritantemente perezoso o es un maestro de la reescritura fílmica? Lo cierto es que, como en el caso del "Pscosis" de Gus Van Sant asistimos a la clonación perfecta de una película precedente. ¿Es lícito dedicar los mismos elogios al remake que los dedicados al original en su día habida cuenta de que son dos películas idénticas? ¿Es por contra de recibo castigar el ejercicio automático de redibujado que no busca otro efecto que el del calco milimétricamente idéntico, indistinto y perfectamente simétrico?

"Funny games" es un edificio de calculada simetría. Haneke no se complica la vida (¿o sí?) rescatando del baúl el guión técnico de su primera versión para proceder a una fotocopia plano a plano, una relectura precisa de los encuadres del "Funny games" original que no ofrece espacio alguno a la diferenciación. Banda sonora, disposición del atrezo, muebles, ceniceros y pomos de puerta. La una es el reflejo de la otra. Vista desde la perspectiva del reflejo. No hay matices más allá de los derivados del entorno geográfico (la acción viaja de Europa a Estados Unidos) y la precisión en los matices de los actores. ¿Se trata pues de un burdo ejercicio de clonación destinado al consumo anglosajón o por contra quiere Haneke que sus dos películas dialoguen disfrazadas la una de la otra con diez años de antelación? La respuesta es cosa de cada cual.

Lo único seguro es que la pesadilla sigue haciendo estragos, que "Funny games" sigue siendo un artilugio diabólico tanto o más vigente ahora que entonces, que dibuja un panorama atroz y apocalíptico sobre los siniestros recovecos de la violencia sociopática que campa a sus anchas en una sociedad , la del bienestar y la opulencia, que empieza a dar síntomas de derrumbamiento inminente. La violencia porque sí, gratuita, lúdica y balsámica que enciende todas las alarmas en los paraísos del confort. Como entonces Haneke sólo revela la violencia fuera de campo, en los márgenes cercanos, pero siempre prohibidos, del plano, en los que el sonido ilustra con una fuerza espeluznante el color de la sangre y la sinrazón que no vemos. La película sigue fresca como una lechuga, si eso es lo que quería probar el cineasta alemán, prueba superada. De otro modo francamente resulta difícil entender los porqués. "Funny games" estremece ahora igual que entonces, pero ya la hemos visto. ¿Merece la película clonlos mismos elogios de la película objeto de clonación? Para un servidor la respuesta es no, pero la opción contraria es tan buena como cualquier otra.

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