Publicidad atea en los autobuses

No entiendo la polémica que se ha abierto a raíz de la publicidad atea. Cada cual es libre de pensar lo que quiera y de creer en lo que le venga en gana. Además, ¿acaso se trata de publicidad engañosa?

No lo sabemos porque nadie nos ha dado pruebas materiales de que Dios exista. A mí me ofendió más la campaña del Visc a Barcelona. Dibujaba una ciudad de cuento que, para nuestra desgracia, no es en la que vivimos.