Atención al público

Vergonzoso el trato que ha recibido alguien allegado a mí las tres ocasiones que ha ido a la Tesorería General de la Seguridad Social.

Era para tramitar lo que ahí llaman «convenio especial», que no es otra cosa que un sistema según el cual las personas cercanas a la jubilación se comprometen a pagar unos cuanto euros todos los meses hasta los 65 años, para mantener así sus bases de cotización.

El caso es que es la propia Seguridad Social la que primero te manda una carta invitándote a acogerte al citado convenio, pero es luego, al acudir a sus oficinas a informarte, cuando te tratan como un perro. Prácticas habituales: no mirarte a la cara; hacerte pasar la mañana de ventanilla en ventanilla, de mesa en mesa o, aún peor, de oficina en oficina; eludir todo tipo de preguntas que conlleven el tener que tomarse la molestia de hacer cálculos; antipatía a raudales; y, finalmente, despacharte sin dejar ni que te sientes en una silla.

No quedó más remedio que firmar el «convenio especial», a pesar del trato recibido y con la incertidumbre, propia del administrado mal informado, en cuanto a qué pasará mañana o si habré hecho bien o mal.