Cien mil lesbianas y un gay

La víspera del 25 de julio la presidencia de la Xunta quiso dedicarla a homenajear a la mujer. Para ello invitó a la residencia de Pérez Touriño a doscientos colectivos que recorrieran todo el espectro social de las mujeres. Tuvieron la buena intención de invitar a representantes de las mujeres lesbianas pero la penuria del colectivo más discriminado se impuso y sólo pudieron contar con la participación del Colectivo de Lesbianas, Gays y Transexuales de A Coruña, ‘Milhomes’.

No pudieron contar con una mujer, pues su vicepresidenta, Isabel L., tuvo que declinar la invitación. Al final tuvo que ser este gay que escribe quien representase a esas, no menos de cien mil, mujeres gallegas. Se lo hice saber en persona a Touriño porque cambiar esta triste realidad es también responsabilidad de la Xunta.

Hubiese estado bien que en su discurso se hubiese acordado de ellas, más si cabe por ser el 24 de julio cuando la prensa daba cuenta de cómo un juez (una institución del Estado, a los efectos) atentaba contra los derechos fundamentales de una madre lesbiana, comparando su relación con su novia con algo tan pernicioso como la prostitución, la pederastia o una secta.