El suceso provocó una ola de precintos de locales de ocio nocturno que tuvieran alguna irregularidad en su licencia. Entre los locales afectados estuvieron el Moma, la Sala But y el Macumba, que recibió días más tarde una autorización judicial para poder abrir.
La Riviera, actualmente una sala de 1.500 metros cuadrados, aforo de 2.500 personas y con siete barras, tenía licencia de actividad para café-bar, restaurante y baile desde marzo de 1964; de sala de fiestas desde enero de 1985.
Cierre ordenado desde 2007
Sin embargo, el 9 de enero de 2007 ya se había pedido su cierre y precinto porque la licencia de actividad no autorizaba la totalidad de los elementos industriales instalados ni las reformas para la adecuación a la normativa contra incendios.
Según explicó el abogado de la sala, Ricardo Ibáñez, a Europa Press se trató tan sólo de una discrepancia en la "interpretación de la licencia".
"El Ayuntamiento decía que teníamos que adaptar toda la licencia a la nueva configuración física de la sala y nosotros interpretábamos que no, que la licencia anterior amparaba toda la estructura. Ahora ya está todo claro, tenemos la licencia y hemos retirado el recurso judicial que habíamos presentado", puntualizó el letrado.


El paro baja en mayo en 30.113 personas
Valladolid, Alcorcón, Hércules y Córdoba pelearán por la plaza de Primera
Cancelan el programa de Ramón García
170 playas catalanas son de alto riesgo en seguridad
Bruce Springsteen clausura el Rock in Rio de Lisboa y desata la locura
España lidera el uso de 'smartphones' en Europa
Los mineros retoman con fuerza sus protestas



¡Sé el primero en hacerlo!