Es como intentar vaciar de agua el mar. La población de palomas de Barcelona ha aumentado hasta llegar a los 256.000 ejemplares, a pesar de que cada año se han ido eliminado 20.000, según datos del Ajuntament y el Museu de Ciències Naturals. Los excrementos de las palomas, además de ser corrosivos, ensucian mucho.
El aumento de estos animales se explica, en mayor medida, por la cantidad de vecinos que los alimentan, de manera que pueden reproducirse a mayor ritmo.
Los técnicos quieren comprobar lo que intuyen: que si los vecinos no las alimentan, las palomas se reproducen a menor velocidad.
La iniciativa se desarrolla desde enero en el distrito de Sant Andreu. Se informa y se entrega documentación a los que suministran comida. La ordenanza de tenencia de animales ya prohíbe alimentar animales sin dueño conocido.
Un centenar a la vez
Este giro llega tras constatar la inutilidad de los controles anteriores. El Ajuntament caza con una red grupos de hasta 100 palomas y luego las mata con gas.
La técnica se ha aplicado durante 18 años, pero la colonia no se reduce. Las palomas urbanas se reproducen una media de seis veces con entre una y tres crías. Se han contado hasta 11 pollos del mismo pájaro en un año.
Barcelona tiene más palomas en la actualidad, pero están más distribuidas por la ciudad.

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