Los policías acudieron a las peligrosas barriadas de Coréia, Taquaral, Rebu y Vila Aliança para hacer cumplir órdenes judiciales de prisión contra presuntos narcotraficantes.
Otros dos fallecidos, también identificados como delincuentes, perdieron la vida en los tiroteos que ocurrieron durante la ocupación. Los últimos tres muertos, supuestos narcotraficantes armados, fueron abatidos horas más tarde, cuando intentaban regresar a la zona y se encontraron de forma inesperada con los agentes.
Dos de los fallecidos eran adolescentes de quince y dieciséis años de edad, según la policía. A excepción de un hombre de 37 años, el resto de víctimas eran jóvenes de entre 18 y 24 años.
Siete personas fueron detenidas y además, se confiscaron siete pistolas, un revólver, dos granadas, dos aparatos de radio y una cantidad de cocaína que no fue precisada.
Una mujer de 43 años, vecina de una de las favelas, resultó herida de bala y tuvo que ser atendida en un hospital cercano. Las escuelas y guarderías de la zona cerraron sus puertas y los niños fueron enviados a sus casas durante la operación.

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