El comportamiento de la afición de Atlético y Real Madrid en el derbi del sábado fue bastante correcto. La resaca de los incidentes en el encuentro ante el Olympique de Marsella, que podrían costar una sanción al Atlético, motivó el estricto control en las gradas y parece que propició la calma de los seguidores de ambas escuadras.
A pesar de que se escucharan los habituales pitidos a Raúl cuando fue sustituido por Drenthe, o que la afición colchonera le cantara "Luis Aragonés, Luis Aragonés", para recordar al 7 blanco al seleccionador que le apartó de "la roja", no hubo broncas entre los aficionados ni ningún incidente reseñable.
Los Ultras Sur concentrados en el Calderón, por su parte, lanzaron como grito para animarse y picar al contrario "se toca, se siente, el Frente es impotente".
Fue precisamente el Frente Atlético el que tuvo un comportamiento menos adecuado ya que, además de guardar un minuto de silencio por el líder de la ultraderecha austriaca Jörg Haider, fallecido hace una semana en accidente de tráfico, estendió una pancarta en la que escribían "Haider, D.E.P.".
Una postura poco apropiada en unos días en los que la UEFA tiene puestos mil ojos sobre el Vicente Calderón.


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