Ya habían insinuado su grandeza y su devastadora pegada en el Azkena Rock Festival de este año, pero lo de ayer en la madrileña sala El Sol fue la consagración definitiva de una banda tan brillante como pura y genuina, y que hoy en día tiene escasísimos rivales en directo.
Two Gallants, tras su paso ayer por Barcelona, llegaron a la capital a defender su flamante álbum homónimo recién publicado, y a veces costó distinguir si lo que atronaba sobre el escenario eran dos jóvenes californianos desplegando su repertorio folk y punk o dos leones enjaulados, porque el ímpetu y la garra que inyectaron a las canciones fue espectacular.
Y lo que se avecinaba fue el indiscutible lucimiento de una banda perfectamente engrasada y en un obvio estado de gracia compositivo y escénico.
Pese a que diversas circunstancias no acompañaron, como cierta saturación del sonido en algunos momentos y un conato de pelea en el público que alteró durante unos instantes el concierto, Adam Stephens (cantante y guitarrista) y Tyson Vogel (batería) se las arreglaron para firmar la típica actuación que te agarra las entrañas desde prácticamente la primera nota y no te suelta hasta el final.
Porque, por encima de su virtuosismo instrumental, estos dos entrañables individuos apuntan a tu corazón, y su puntería asusta.
Demonios e inquietudes
No se aferran al gélido perfeccionismo de otras bandas ni a un discurso calculado o políticamente correcto, sino que rebuscan en su interior, encuentran sus demonios e inquietudes, empuñan sus instrumentos y se dejan llevar.
Y ayer su inspiración fue tremenda. Las habitualmente coreadas cono Las Cruces Jail o Steady Rollin’ volvieron a triunfar, pero otras delicias más recónditas en su discografía como Nothing To You o Seems Like Home To Me sonaron incluso más convincentes, lo que indica que esta banda no es flor de un día ni de un single.
También agradable es el leve enriquecimiento sonoro que experimenta esta pareja en el citado tercer álbum, con una composición adorablemente nocturna y ensoñadora como Fly Low Carrion Crow, que sonó y que muestra que Two Gallants son mucho más que un grupo de folk y punk al uso.
Con la audiencia suplicando Waves Of Grain, que por desgracia no tocaron, Stephens y Vogel se retiraron tras una hora y media aproximada de actuación que les encumbra como una banda a todas luces necesaria para todo aquel que ame mínimamente la música.


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