Don Jaime de Marichalar acudió ayer a comer a uno de sus restaurantes favoritos, Horcher. A la salida no quiso contestar a pregunta alguna relacionada con las fotos publicadas por Hola, en las que se le ve dando dos besos a la infanta Elena en la puerta de su casa. Los besos fueron mucho más fríos que los que se dieron en septiembre para desmentir los rumores sobre una separación que, finalmente, sí se produjo.
Según la publicación, la frialdad del encuentro convierte en altamente improbable una reconciliación. El duque de Lugo fue al chalet de su esposa en Fuente del Berro para llevar a los niños. La pareja estableció el régimen de visitas tan sólo tres días después de producirse la separación.


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