Un hecho insólito. Eso es lo que presenciaron los automovilistas que el pasado viernes, a última hora de la tarde, circulaban por la autovía Ferrol-As Pontes.
Su compañero de vía no era ningún otro coche, ni una moto, ni un camión. Era una camilla motorizada rumbo a San Sadurniño... y a una velocidad nada despreciable, teniendo en cuenta las posibilidades del aparato.
Los agentes no daban crédito. Habían estado persiguiendo una camilla conducida por Antonio Navarro, un residente de 42 años del Centro de Atención a Minusválidos Físicos (CAMF) de San Pedro de Leixa, que tiene reconocida una minusvalía del 95%. ¿Qué quiere decir esto? Que manejó su vehículo con la boca en plena autovía.
Todo fue un despiste
Pero Antonio, natural de Valencia y de etnia gitana, no pretendía realizar tal hazaña, ni mucho menos. Según declaró al diario gallego, sólo quería tomar unas copas en el 'Jade', un club de alterne, pero se despistó en una rotonda y se metió en la autovía.
El residente, aprovechó la presencia del citado periódico para lanzar una queja sobre las calles de Ferrol.
"Ya podían arreglarlas, porque esto está muy atrasado".

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