Francisco de Quevedo falleció en Villanueva de los Infantes en 1645, cuando estaba a punto de cumplir 65 años.
Un equipo formado por once investigadores de la Escuela de Medicina Legal de la Complutense, junto a personal municipal de Villanueva de los Infantes, desarrolló una investigación dirigida por los profesores José Antonio Sánchez y Andrés Santiago para establecer si los restos del escritor se hallaban en una de las nueve fosas de la cripta.
Los investigadores realizaron un estudio antropológico forense de los restos encontrados en la cripta, para posteriormente realizar un estudio antropométrico, morfológico patológico y radiológico, y establecieron su relación con Francisco de Quevedo, informó la Universidad Complutense en un comunicado.
Francisco de Quevedo falleció en septiembre de 1645 en el Convento de Santo Domingo de Villanueva de los Infantes, lugar en el que, según dijo en su testamento, deseaba ser enterrado.
Esta voluntad no llegó a cumplirse, puesto que fue inhumado en la cripta que la familia Bustos poseía en el citado templo infanteño.
Los restos que había en esta cripta fueron traslados casi un siglo después a la de la Iglesia de San Andrés Apóstol, que permaneció escondida hasta 1955 en que se descubrió cuando se estaba excavando en la Sala Capitular del templo.




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