Eclipsado por un padre omnipresente y de mano de hierro, que en poco más de medio siglo hizo de Mónaco un país de pleno derecho en el concierto de Naciones y un paraíso financiero, Alberto tiene ahora la oportunidad y el reto de mostrar su oculto potencial. Alberto "tendrá que hacer frente con vosotros al desafío del tercer milenio", decía Rainiero a los monegascos hace seis años, en la celebración del 50 aniversario de su acceso al trono.
"`Va a sorprender! El príncipe sólo utiliza el 5 por ciento de su potencial. Es muy diferente de lo que se dice de él", asegura el círculo muy restringido de los allegados de Alberto, el segundo de los tres hijos de Rainiero y Grace Kelly.
Cuando tenía sólo seis años sus padres le explicaron en qué
consistía ser príncipe heredero, a los 16 asistió por primera vez a una
reunión del Consejo Nacional (Parlamento) y en la última década
Regente desde hace unos días
El poder Alberto lo ejerce desde que asumió la regencia el pasado 31 de marzo, ante la gravedad del estado de Rainiero, y hace años que estaba implicado en la gestión de La Roca (sobrenombre con el que también se conoce a Mónaco por su orografía) y representaba al Principado en la escena internacional, incluida Naciones Unidas.
Quienes han tenido oportunidad de trabajar a su lado afirman que su
diplomacia, gentileza, deseo de complacer a todo el mundo y su
tendencia a buscar el consenso se acompañan de una gran lucidez, que le
lleva a veces a mostrarse cáustico y seco, y no le impiden actuar con determinación y "cortar cabezas" si es necesario.
En cualquier caso, la mayoría de las personas se informan de su vida a
través de la prensa del corazón. Las fiestas un tanto escandalosas, su
reticencia a contraer matrimonio, las insinuaciones sobre sus
preferencias sexuales... y poco más.
El principado ahora tratará de dar otra imagen de él y resaltar los siguientes datos:
Formación militar y universitaria
Con
formación militar y universitaria, así como con experiencia en la
administración y en las finanzas, Alberto tiene ante sí el reto de
modernizar el ejercicio del poder en el Principado, muy marcado por la
impronta centralizadora de Rainiero, y de seguir mimando los muy
florecientes negocios monegascos.
Planes de futuro
Alberto sueña con convertir a Mónaco, que es una de las plazas fuertes mundiales de los negocios y de los
La pesada sombra de Rainiero III
Pero, sobre todo, tendrá que asumir la herencia difícil de un Principado que debe su gloria actual a Rainiero, quien fue capaz de reflotar un Casino casi en quiebra,
adquirir independencia frente a Francia, gozar de una situación
financiera privilegiada, atraer a los millonarios y encandilar al mundo
entero con un matrimonio de cuento de hadas.
Tendrá además que imponerse como el nuevo hombre fuerte de la Roca y vencer las reticencias de los conservadores con respecto a las numerosas reformas que tiene intención de llevar a cabo, según sus allegados, que avanzan otra característica del nuevo príncipe: Alberto, a diferencia de su padre, sabrá rodearse de un equipo directivo, en el que delegará algunos poderes y con el que tratará de modernizar Mónaco, abriéndolo al mundo, a las nuevas tecnologías y reforzándolo en su rol de plaza financiera mundial.
Además de asumir el papel de administrador de la que se supone colosal y opaca fortuna de los Grimaldi, Alberto concentrará en sus manos, tras la muerte de su padre, todos los poderes, que son muchos y casi ilimitados, consecuentes a su cargo.
Entre ellos, la autoridad plena sobre los miembros de su familia (sus hermanas Carolina
El deportista consumado, que un día soñó con ser futbolista profesional o, en la vena materna, otro "John Ford", y que se conoce casi de memoria las películas de su madre, mantenía, en 1998, que le gustaría formar un hogar, pero que aún no había encontrado a la persona adecuada.
¿Se casará alguna vez?
La descripción de la mujer ideal que entonces hacía se parecía bastante al perfil de su madre,
de quien mamó una cultura estadounidense y el dominio del inglés, una
lengua que maneja a la perfección, mientras que en el francés,
aprendido de su padre, tartamudea levemente, algo típico, según los
psicólogos, de los niños que han sufrido a un padre dominante. Ha
resistido las presiones de su familia por casarse, esto ensombrece la
llegada de un futuro heredero para la casa de los Grimaldi.
Ahora está sólo ante el poder, no tiene a nadie que le supervise y
afronta el reto de demostrar al mundo de qué pasta está hecho
- FOTOGALERÍA: La vida de Rainiero
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