Rainiero ha gobernado Mónaco como si fuera una empresa, lo que ha contribuido al apodo de "El Patrón" que le dieron los monegascos agradecidos, y pasa a la historia como "el príncipe constructor".
La "Roca", como se conoce a este micro-Estado de 200 hectáreas encajonadas entre las estribaciones alpinas y el Mediterráneo, ha conquistado un 20% de su superficie al Mare Nostrum.
De esos trabajos de Hércules quedan el gigantesco dique de hormigón, fabricado en Algeciras (España) y remolcado hasta Mónaco, concebido para durar 100 años y acoger a los barcos de crucero de lujo, de hasta 200 metros de largo, que surcan el Mediterráneo.
Años antes, Rainiero había impulsado el nacimiento vertical de 90.000 metros cuadrados de edificios de oficinas, al pie del castillo de los Grimaldi en el barrio de Fontvieille, que albergan empresas con un volumen de negocios de más de 600 millones de euros.
Otro legado del visionario "príncipe constructor" es el "Grimaldi Fórum", finalizado en 2000 tras siete años de obras y una inversión de 240 millones de euros, dotado de un auditorio con 1.900 plazas y uno de los escenarios más grandes de Europa. El pragmático empresario que era Rainiero quería desarrollar el turismo de negocios.
Con este Fórum, parcialmente construido bajo el mar y con anfiteatros, salones de exposición y conferencias, Mónaco puede competir con las vecinas Cannes o Niza, en la Costa Azul francesa, como sede de congresos u otro tipo de acontecimientos. En los más de siete siglos de dinastía de los Grimaldi, "el Patrón" quedará también, y quizás sobre todo, como el artífice de la transformación de Mónaco en una plaza financiera internacional, con fama de paraíso fiscal y bancario.
Los residentes no pagan impuestos directos (salvo los franceses, desde la crisis de 1962 con París, bajo la presidencia de Charles de Gaulle), las sucesiones están poco gravadas y las remuneraciones de los administradores se deducen en el impuesto de sociedades.
Con unos 32.000 habitantes, de los cuales poco más de 6.000 tienen la nacionalidad monegasca, el Principado cuenta con unas 70 entidades financieras, incluidos más de 45 bancos, con más de 300.000 cuentas
El poder de imán financiero de Mónaco no es fruto del azar, sino de una política que le hace figurar, junto a Liechtenstein, Andorra, Liberia y las islas Marshall, en la lista negra de paraísos fiscales no cooperativos establecida por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
Mónaco también ha sido señalado con el dedo como paraíso fiscal no cooperativo por el Fórum de Estabilidad Financiera, vinculado al G7 (los siete países más industrializados). El Grupo de Acción Financiera (GAFI), que combate el blanqueo y, desde los atentados de 2001 en EEUU, la financiación del terrorismo, estuvo a punto de colocar al principado en el año 2000 en su lista negra de países que no cooperan contra el lavado de dinero.
Ese mismo año, un informe parlamentario francés denunció a Mónaco como lugar "propicio para el lavado de capitales" y "territorio de complacencia bajo protección francesa". Y dos informes del Gobierno galo denunciaron las "insuficiencias" en los ámbitos de aduanas, fiscalidad, finanzas y seguros, que hacían de Mónaco un Estado "vulnerable" al blanqueo y con "un desinterés manifiesto por la cooperación internacional".
En virtud del principio de que el ataque es la mejor defensa y de que "hay que devolver a Mónaco a los monegascos", Rainiero exigió a Francia una renegociación del tratado que regía las relaciones bilaterales. En 2002, él y Jacques Chirac rubricaron un nuevo texto, orientado hacia una mayor independencia de facto del Principado.
Al mismo tiempo y bajo las presiones
La prosperidad de La Roca ha conocido un crecimiento fabuloso: En 30 años, los ingresos del Estado se han multiplicado 20 veces y su fondo de reserva es cuatro veces su presupuesto anual, mientras que el volumen de negocios anual ronda los 9.000 millones de euros.
"El Patrón" ha participado de esta prosperidad, con una fortuna personal calculada en más de 2.000 millones de euros
y cuya composición es un secreto de Estado, aunque sí se sabe que
incluye bienes inmobiliarios, una participación en la Société des Bains
de Mer (que gestiona el casino y otros negocios), y valiosas
colecciones de coches antiguos y de filatelia.
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