Datos íntimos a la venta

Así, creo, me borran de la base de datos de la propaganda. Lo mismo hago si preguntan por mi esposa: «Aquí está, de cuerpo presente. Soy el forense». Los datos privados de los madrileños, que manejaba con cierta confidencialidad la Comunidad, corren ahora peligro de caer en manos privadas.

Esperanza Aguirre está a punto de privatizar el área de Informática y Comunicaciones, hasta ahora dependiente del ente público que ella preside. Pretende crear una agencia privada que gestione los 181 millones de euros del área. Así se ahorra un dineral en empleados y la obligación de fiscalizar ese dinero en la contabilidad. Para que esa agencia privada exista, debe tener materia: ni más ni menos que los datos privados de los madrileños.

En vez de pertenecer a la Administración Pública, serán ahora propiedad de empresas que harán su agosto vendiendo su base de datos.