Comprar vida humana

A veces, el tortuoso camino de la adopción, con sus múltiples trámites y exigentes requisitos, se convierte en una barrera infranqueable para algunos, y entre ellos los hay que incluso optan por saltarse la ley.

En la provincia de Alicante, la justicia tiene pendientes cuatro casos de compra de bebés, investigados como «suposición de parto»; es decir, madres que fingen que dieron a luz (qué bonita expresión) cuando en realidad se ayudaron de una madre de prestado. Bien mirado, el único motivo de reproche es que medió el dinero, ese falso amigo que lo corrompe.

Si las autoridades toleraran estas compras, la necesidad empujaría a muchas mujeres a convertir su vientre en un negocio. Y ese manantial de vida no puede ensuciarse con el lucro. ¿Por qué no se facilitan más las cosas a quienes tienen la sana intención de criar un bebé con pan y cariño? Si yo fuera mujer, nada me daría más tristeza que vender a mi hijo.