Los otros árabes, en cambio, invaden, según ellos, Alicante, junto a los chinos, acción que devalúa el cuestionable importe que ciertos acaparadores de pisos y cuchitriles pretenden obtener por su venta, tras largos años de criar telarañas.
Sucede en San Francisco y Autobuses, donde la presencia de comerciantes árabes o asiáticos fastidia a esta gente honesta, siempre dispuesta a facilitar una vivienda a sus paisanos.
Por fortuna, el edil Juan Zaragoza ya se encarga de reagruparlos, como a los leprosos de Ben-Hur, por higiene y seguridad, alega. Visto lo visto, admiro la política emprendida por el Gobierno vasco de gravar, en progresión geométrica, a todos estos almacenistas de casas.




Qué fácil es la demagogia cuando se vive en un chalet en el cabo!!
Tenía que "padecer" (si, digo padecer) lo qu ees tener una tienda de venta al mayor (tanto si es de chinos como de neozelandeses), aparcando furgonetas a cualquier hora, haciendo ruidos, haciendo desaparecer cualquier otro tipo de comercio...
Anda, eso sí que es hacer demagogia...
Pues en ese caso, lo que hay que cambiar no es que haya inmigrantes sino las leyes.
Si las leyes no permiten que haya más de X supermercados por mil habitantes o fruterías por cada mil habitantes, y se cumplen, además de garantizar unos aparcamientos suficientes en las ciudades y imitar el número de vehículos por familia, ibas a ver cómo cambiaba todo.
A pensar antes de abrir la boca y echar sapos y culebras. Salud.
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