Spore
Las relaciones sociales entre criaturas son fundamentales en 'Spore'. ELECTRONIC ARTS
Controlar a un "muñeco" y ayudarle a sobrevivir es lo más típico, las relaciones sociales entre personajes tampoco son nada nuevo, la creación y administración de una ciudad ha sido el núcleo de decenas de juegos... Ahora, Spore recoge todos esos elementos ya conocidos y los mezcla para crear un cocktail mucho más ambicioso: el control de toda una especie, desde que nace como microorganismo hasta que es capaz de colonizar otros mundos.

De este modo, el juego se divide en cinco etapas bien diferenciadas:

Fase celular: El jugador controla a un organismo unicelular del que apenas puede modificar unos cuantos parámetros. Todo se desarrolla bajo el agua y en dos dimensiones, y el objetivo es alimentar a la criatura y evitar que sea devorada hasta que consiga evolucionar.

Fase criatura: Cuando el pequeño ser alcanza un nivel de desarrollo determinado, sale a la superficie. Entonces aparece un nuevo editor, aún muy limitado, que permite definir algunas características de la nueva forma de la criatura. Tras encontrar una hembra de la misma especie y procrear, aparecerá un editor más avanzado para diseñar el aspecto que tendrá la nueva generación.

Fase social: La especie se extiende y el jugador controla ya a varias criaturas organizadas en tribus. El desarrollo se hace más complejo, hay que comerciar con otras tribus, fabricar herramientas y armas, evolucionar el cerebro de la raza y conseguir que el grupo crezca.

Fase ciudad: La tribu llega a los 15 individuos y comienza una etapa más sofisticada. Ya es posible diseñar y construir edificios y vehículos mediante un editor. También se establecen relaciones con otras civilizaciones. La administración de recursos y riqueza es más compleja.

Fase espacial: La raza controla todo el planeta y es capaz de construir naves espaciales. A partir de aquí ya es posible explorar el espacio, buscar vida inteligente, colonizar otros planetas...

Detrás de esta idea se esconde el genio de Will Wright, una reconocida figura del mundo de los videojuegos que espera que Spore se convierta en toda una referencia de la industria, en un fenómeno similar al de sus exitosos Sim City y Los Sims (títulos cuya influencia se deja notar en Spore).

De momento, el juego va camino de conseguirlo. El pasado mes de junio se lanzó, a modo de avance, el editor de criaturas. Se convirtió en un éxito instantáneo. Desde entonces hasta ahora la Sporepedia, la base de datos en la que los jugadores pueden compartir sus diseños de criaturas con los demás, ya cuenta con más de tres millones de seres diferentes.

Aparte de la versión para PC, Spore cuenta con adaptaciones simplificadas para Nintendo DS y teléfono móvil.