Jorge Alvar
Jorge Alvar Villegas, director de la División de Infraestructuras, Medio Ambiente, Energía y TIC de ICEX. ICEX

Con motivo de la celebración de la Gamescom, la feria del videojuego que se celebra esta semana en Colonia, y la participación de España como país invitado, la entidad pública ICEX España Exportación e Inversiones se ha volcado para dar visibilidad internacional a las empresas de la industria española del videojuego.

Jorge Alvar Villegas, director de la División de Infraestructuras, Medio Ambiente, Energía y TIC de ICEX ha explicado a 20minutos cuáles son los grandes retos de este sector en nuestro país.

¿Qué hace ICEX en la Gamescom?
Nosotros llevamos viniendo desde 2011. Una de las cosas básicas que trabajamos en el videojuego y en muchos otros sectores son las ferias. Geográficamente, en la medida de lo posible -todo depende de que las empresas nos acompañen o no-, buscamos tener una actividad en cada una de las tres zonas geográficas fundamentales, en América del Norte, en Europa y en Asia. El sitio al que venir en Europa es claramente este.

¿Y cuál es concretamente vuestra tarea aquí?
Hacemos dos cosas. Por un lado contribuimos a la creación de la imagen país. Esa es la razón por la cual agrupamos, con la marca Games From Spain, a empresas de carácter muy diferente: estudios de desarrollo pequeños, otros más grandes, empresas que venden bienes, editores, empresas de localización, empresas de código de software... Esto no es solamente desarrolladores, es industria del videojuego.

¿Y la segunda labor?
La segunda es que le prestamos servicio a la empresa. Nosotros aquí lo que hacemos es darle un llave en mano: si tú quieres venir a Gamescom, vente con nosotros, que te lo ponemos todo: te ponemos un espacio, te ponemos gente auxiliar si necesitas, te ponemos la WiFi... Vente y solo preocúpate de qué entrevistas conciertas previamente para sacar el máximo partido. Prestar servicio a la empresas y crear la imagen país son las razones por las cuales estamos aquí.

Este año adémás España es país invitado, ¿qué ventajas tiene eso?
Nos permite transmitir una imagen. El hecho por ejemplo de que el ministro de Cultura haya estado en la inauguración de la Gamescom demuestra que algo está sucediendo en España. Da la imagen de que estamos evolucionando en un sentido positivo. También transmitía el otro día el secretario de estado que hay ideas para continuar avanzando, para desarrollar el sector, para atraer la atención internacional y demás. De esas tres zonas geográficas que mencionaba, donde más ruido puedes hacer por motivos obvios es en Europa. Es una oportunidad. Y también para que nosotros logremos movilizar a los altos cargos. No es lo mismo que tú seas país invitado o que no a la hora de que un alto cargo se anime a venir a un evento.

¿Cuál es el gran reto de la industria del videojuego española?
Para mí, el aumento del tamaño medio de la empresa. No puedes tener un sector vibrante y pujante con microempresas. 

¿De ese modo será más sencillo conseguir impacto internacional?
Yo llevo infraestructuras, sanidad, TIC... Dentro de las TIC hay muchas cosas y los videojuegos son una de tantas. Muchas veces yo percibo aquí una especie de halo de romanticismo que a mí personalmente me es indiferente. Para mí, como economista, que las empresas sean pequeñas es un problema para esas empresas y también para el conjunto del país.

Por lo que veo, a la gente le gusta atribuirse etiquetas: "yo soy indie". Pues no, llámate indie pero ten 60 empleados, pero no seas indie con tres personas, porque eso huele a autoempleo y entonces te va a ser más difícil acceder a la financiación, no vas a poder desarrollar proyectos más ambiciosos, la comercialización te va a resultar mucho más complicada... Todos cuando empiezan son pequeños, pero tú lo que tienes que ambicionar es crecer, que es lo que hace más sencillo subsisitir. Y a nivel nacional lo que tiene que haber son empresas grandes, entendiendo por "grandes empresas" las de al menos de 7 a 40 empleados.

¿No cree que sigue habiendo problemas en la financiación, la formación e incluso la percepción que tiene la sociedad sobre los videojuegos?
No es un problema de concienciación, al final casi todo el mundo juega ya en el móvil. Para mí el problema fundamental reside en el factor humano. En general, mucha de esa gente qaue busca en el videojuego una salida de autoempleo no son empresarios, y esto es un negocio. La asociación de la etiqueta cultural al sector del videojuego, para ciertos temas, me parece peligroso.

Es verdad que tiene elementos de belleza, si lo quieres llamar así, puede tener valor musical, inculcar valores... pero al final de lo que se trata es de ganar dinero. Y lo que no veo es que la gente habitualmente hable el lenguaje de los negocios y sí mucho otro tipo de lenguajes, el de la cultura, el del reconocimiento, el de la subvención, el del apoyo..., que probablemente no están presentes en otros sectores ya más maduros.

¿Ha de imponerse la visión comercial?
La gente lo que tiene que hacer es vender algo. Si de paso lo consigues con esos valores que estás persiguiendo, genial. Hay mucha mística de la cultura. Que sí es verdad que el término cultural es complicado pero algunos de estos juegos en los que nos dedicamos a destrozar al colega de al lado con un bazuca... pues da para debatir de qué hablamos. Queda mejor hablar de industria cultural que de industria del entretenimiento. Y sí, acepto que es cultura, pero enfatízame la parte de industria.

Tal vez ese misticismo se debe a una búsqueda de legitimación del sector del videojuego frente a otros.
Puede, pero yo creo que todavía falta algo de legitimación. Todavía queda un camino generacional que recorrer y de exposición para lograrla, pero el riesgo que yo veo es que en la asociación a cultura nos desviemos de los elementos comerciales que van a permitir la sostenibilidad a largo plazo tanto de cada una de las empresas como de la industria en sí misma.

A pesar de todos estos retos por superar, ¿qué ve positivo en la industria española?
Si lo tuviera que resumir con una palabra diría "ilusión". No solo aquí en la Gamescom. En general, a pesar de la falta de profesionalización, de las dificultades, es lo que se respira. Y es normal, va para arriba, es popular... La gente le echa ganas.