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Los costes humanos de la tecnología: los problemas que sufren los repartidores por nuestra 'necesidad' de tener la compra en casa en menos de una hora

El Congreso de los Diputados aprobó este jueves la convalidación del decreto de la conocida como 'ley rider', la modificación del Estatuto de los Trabajadores para prohibir que los repartidores que trabajan a plataformas digitales sean considerados autónomos pese a tener una relación laboral con su empresa.
Cada vez existen más plataformas de entrega ultrarrápida.
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Es evidente que la crisis sanitaria ha traído muchos problemas consigo, pero además de los más obvios existen otros daños colaterales que han llegado arrastrados por las nuevas ‘necesidades’ que se han impuesto en el mundo pandémico y, sobre todo, digital.

Si se entrecomilla la palabra necesidades es porque tal vez la tecnología nos ha hecho ser demasiado exigentes con ciertas cosas, especialmente con lo que a la paciencia se refiere: ya no nos vale con comprar por Internet y esperar unos días a recibir nuestro pedido. Lo queremos todo y lo queremos ya.

Sin embargo, esa premura tiene costes humanos, ya que lo que adquirimos en Amazon y demás plataformas de ecommerce no lo traen, en realidad, ni Papá Noel ni los Reyes Magos. Detrás de nuestras compras existe una nutrida red de repartidores que cada vez se enfrentan a más problemas y a ellos ahora deben añadir nuestra exigencia del aquí y ahora.

La compra del supermercado, en casa en minutos

En Estados Unidos cada vez son más populares las empresas de envío ultrarrápido de productos del supermercado. Una de ellas es Jokr, por ejemplo, que promete entregar comestibles en 15 minutos o menos sin ningún recargo ni cargos adicionales.

¿Necesitamos realmente que nos traigan la leche y el arroz con esa urgencia? Parece que el servicio se publicita diciendo que está destinado a familias y “profesionales urbanos ocupados”.

Evidentemente, este tipo de negocio no surge de la nada, sino de una evolución que podría entenderse como lógica tras años en los que el todopoderoso Amazon Prime se ha ido imponiendo, primero con entregas de dos días máximo -algo que hace 15 años prácticamente ‘nos volaba la cabeza’- y ahora con el envío en apenas unas horas para millones de sus artículos.

En 2005, Amazon debutó con Prime con entrega gratuita en dos días de millones de artículos, un tiempo de entrega casi inimaginablemente rápido en ese entonces. En 2014, lanzó Amazon Now con entrega gratuita en dos horas en artículos seleccionados. La entrega el mismo día ahora está disponible con frecuencia para los miembros Prime, un punto de referencia que otras compañías están compitiendo por seguir.

La propia compañía de Jeff Bezos también tiene su parte en este mercado de envío rapidísimo de comestibles con el servicio Whole Foods, que promete la entrega de algunos artículos en una hora o menos. Por ahora en España tenemos disponible el supermercado de Amazon solo en formato Prime, es decir, con envíos en un día -se trata, por tanto, de productos no frescos-.

Asimismo, los clientes Amazon Prime pueden recibir en casa los productos del supermercado Dia en franjas de entrega de dos horas, de lunes a sábado. Este servicio rápido de entrega a domicilio de productos de supermercado online ya se encuentra disponible en varias ciudades españolas.

Pero antes de Amazon, hay otros competidores que han entrado con fuerza en el formato online en nuestro país. Es el caso de la turca Getir, pionera en la entrega ultrarrápida de la compra, que desde su llegada en septiembre a España ha abierto ya más de 40 de sus tiendas a las que llaman ‘Gstores’. En este momento están presentes en Madrid, Barcelona, Valencia y Zaragoza. Pero también está Gorillas o la parte de groceries de Glovo. ¿Realmente necesitamos todo este apremio para tener en casa un paquete de pasta o unos yogures?

Cambio de tendencia: visitamos el 'super' más veces en lugar de hacer una compra grande al mes

En los últimos años, los hábitos de compra han pasado de compras mensuales más grandes a compras semanales más pequeñas. Este comportamiento viene empujado por varias razones, entre ellas el cambio en el tipo de hogares -muchas personas que viven solas no necesitan adquirir provisiones en ese volumen-, los estilos de vida ocupados de los consumidores y, por supuesto, también la crisis sanitaria ha jugado aquí su papel.

En general, según los expertos, ‘vivimos más al día’, planificamos menos, y por ello tendemos a hacer compras más pequeñas que nos resuelvan solo la semana, como mucho, para poder sobrevivir. Teniendo ‘la red de seguridad’ de saber que siempre puedes pedir a Glovo que te traiga tomate triturado si te quedas sin él, ¿por qué complicarse y llenarse la cabeza de tareas por hacer cuando puedes delegar todo a Internet y su red de reparto?

Esa red de reparto no es magia, son personas

La demanda de entregas ultrarrápidas se ha visto impulsada por estilos de vida ocupados de los consumidores que provocan un mayor deseo de comodidad y servicios inmediatos.

Por su parte, las empresas de entrega están compitiendo para satisfacer la demanda en todos los frentes: expandiendo las regiones donde llevar al domicilio está disponible, aumentando la cantidad y los tipos de artículos que se pueden enviar cuando compras por Internet y prometiendo un cumplimiento cada vez más rápido.

Sin embargo, aunque las empresas aseguran que los avances en la entrega rápida son posibles gracias a las redes de suministro cada vez más sólidas y no a una mayor presión sobre los repartidores, estos suelen trabajar bajo cierto estrés, ya que la consecuencia más inmediata de un pedido tardío suele ser una rabieta por parte del cliente a quien le lleva su pedido. Vaya, la compra que tú hubieras tardado más de una hora, siendo muy optimistas, en traer a casa te ha tardado 20 minutos en lugar de 15.

Así, la mayoría de los repartidores, que habitualmente van en bicicleta para ser más rápidos, viajan de un punto a otro de la ciudad como locos, presionados por no cumplir con estas cada vez más cortas ventanas de entrega.

En algunos países además las empresas penalizan a los repartidores. En India, por ejemplo, si no llegan a tiempo, algunas plataformas bloquearán sus identificaciones y recortarán drásticamente su dinero de incentivo, dice Shaik Salauddin, secretario general nacional de la Federación de Trabajadores del Transporte Basados en Aplicaciones de Internet. Los incentivos son recompensas monetarias además de la tarifa de entrega nominal que se basan en las horas de trabajo, las ganancias de cada entrega y la cantidad de rechazos.

Lo último que quedaba por conquistar: que sea el repartidor el que te llene la nevera

La cadena de supermercados estadounidense Walmart acaba de lanzar un servicio de entrega de productos directamente en tu nevera. Con esta noticia se ha puesto en el punto de mira este modelo de envío directamente a la cocina, sin que tengas que verte en nada, que también -cómo no- practica el gigante Amazon con su programa Amazon Key -aunque este está más dirigido a la seguridad de los pedidos, por ejemplo dejando en tu garaje un paquete para que puedas recibirlo aunque no estés en casa sin correr el riesgo de que se lo lleve nadie-.

Pero el nuevo servicio de Walmart es lo más top para los haters de hacer la compra. Sus repartidores directamente te llenarán la nevera de casa, dejándoles entrar hasta la cocina, nunca mejor dicho. El programa InHome se puso en funcionamiento en el año 2019 y para finales de este 2022 llegará a más de 30 millones de hogares en Estados Unidos, según acaba de anunciar la compañía.

El servicio está pensado para poder entregar la compra aunque no estés en casa y que los productos perecederos no se estropeen, pero, claro, para que todo ello sea posible es necesario disponer de un sistema de cerradura inteligente en el hogar y que puedas así abrir al repartidor.

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